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Febrero Loco

Chantal Maillard

Chantal Maillard

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“Algo de mí está triste. Yo no lo estoy. Yo miro esa parte de mí, la miro y observo. Está cansada. Su tristeza está ligada a algunos recuerdos. Éstos forman una cadena sostenida por el cansancio, una larga cadena cuyos eslabones más antiguos, oxidados ya, arrancan del pasado”.

Chantal Maillard nació en Bruselas en 1951, vive en España desde los diecisiete años, a los catorce años ya tenía más de cien poemas escritos. Es doctora en Filosofía Pura y profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Málaga, en la que imparte enseñanza desde 1990 .Vivió un año en Benarés, India, en cuya universidad se especializó en Filosofía y Religión India. Ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en el Suplemento Cultural de los diarios ABC y El País.

Como poeta ha publicado, entre otros, «Semillas para un cuerpo» 1987, «Hainuwele» 1990, «La otra orilla» 1990, «Poemas a mi muerte» 1994, «Conjuros» 2001, «Lógica borrosa» 2002 y «Matar a Platón» 2004, Premio Nacional de Poesía y "Escribir" una reflexión ante la muerte, en ambos se muestra "la imposibilidad de la compasión", en el primero desde un prisma más filosófico y en "Escribir" desde un punto de vista más poético. Chantal, que actualmente reside entre Málaga y Barcelona afirma: "no creo en grupos, creo en las personas".



El desencanto del Quijote: Resurrección en la tierra.
 Mirar al cielo. Luego, 
a la tierra. Decir
hay un sueño que espera ser soñado.
Un sueño espera ser soñado. 
 
La boca seca. No hay
saliva. Alzar los ojos,
donde los gavilanes
y los misiles. No, los ojos 
a ras de suelo,
donde la hierba, 
entre la herrumbre,
donde la hierba arde
verde y poderosa. 
 
He perdido las armas. 
He tirado el escudo. 
De entre todas las verdades elijo
una sola: la caricia del sol
en el tronco de mi alma 
calcinada.
 

Yo no soy inocente...

Yo no soy inocente. ¿Lo es usted?
La realidad está aquí,
desplegada. Lo real acontece
en lo abierto. Infinito. Incomparable.
Pero el ansia de repetirnos
instaura las verdades.
Toda verdad repite lo inefable,
toda idea desmiente lo-que-ocurre.
Pero las construimos
por miedo a contemplar la enorme trama
de aquello que acontece en cada instante:
todo lo que acontece se desborda
y no estamos seguros del refugio.

Bien pensado, es posible que Platón
no sea responsable de la historia:
delegamos con gusto, por miedo o por pereza,
lo que más nos importa.

De "Matar a Platón" 2004

.

Una mañana acorde a la estética de un pintor de la época Tang...

viento en la gran acacia del jardín,
lluvia de flores amarillas.
Ella, por precaución,
se ha quedado en la casa y me contempla
a través de un cristal.
Sabe que me alimento del olor de las hojas,
del susurro del aire en la corteza
de los árboles,
sabe que volveré colmada y repartiendo vida por doquier.
Y con cuánta cautela me esquiva entonces la mirada,
con cuánta discreción separa su piel de los objetos tenebrosos,
con cuánta suavidad se desdibuja
para no perturbar la danza del sol en mis cabellos.

De "Poemas a mi muerte" 1994

 

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