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Avicena (980-1037)

Avicena (980-1037)

Abarcar la corriente médica desde el mundo árabe te lleva a dar con figuras realmente relevantes dentro de esta ciencia. En Persia, los árabes aprendieron medicina griega en la escuela de los nestorianos cristianos, miembros de una secta del Imperio bizantino en el exilio. Estas escuelas habían guardado muchos textos perdidos en la destrucción de la biblioteca de Alejandría. Las traducciones del griego contribuyeron al desarrollo del resurgimiento científico y de un sistema de medicina propio pero basado en el pensamiento griego y romano que se extendió por todo el mundo árabe. Eran conocidos como arabistas. Entre los médicos arabistas más celebres hay que citar: Al-Razi, famoso médico y escritor, el primero en identificar la viruela, en el año 910, y el sarampión, y que sugirió que la sangre era la causa de las enfermedades infecciosas; Isaac Judeaus, el autor del primer libro dedicado por completo a la nutrición, y Avicena, cuyo famoso Canon de la medicina permaneció como el compendio oficial de las doctrinas de Hipócrates, Aristóteles y Galeno. Los arabistas del siglo XII fueron Avenzoar, primero en describir el parásito causante de la sarna y de los primeros en cuestionarse la autoridad de Galeno; Averroes, el más insigne comentarista de Aristóteles; el discípulo de Averroes, Maimónides, cuyos trabajos sobre nutrición, higiene y toxicología fueron muy leídos; y Al-Qarashi, también conocido, por Ibn al-Nafis, que escribió comentarios sobre la obra de Hipócrates, así como tratados sobre dietética y enfermedades oculares, y fue el primero en describir la circulación pulmonar de la sangre, desde el ventrículo derecho hacia la aurícula izquierda a través de los pulmones. Los arabistas consiguieron elevar mucho los valores profesionales insistiendo en examinar a los médicos antes de la licenciatura. Introdujeron numerosas sustancias terapéuticas químicas, fueron excelentes en los campos de la oftalmología y la higiene pública y superaron en competencia a los médicos de la Europa medieval.

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El tema, en sí, es extenso pero vale la pena y me voy a atrever a dar un breve, por su magnitud, no por su extensión, vistazo a un hombre digno de mencionar por su personalidad y su sabiduría, se trata del sabio: ابن سينا Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘, Abd Allāh ibn Sīnā, Abu Ali Al Husayn Ibu Sina, Abü ´Ali al-Husayn ´Abd Allah b. ´Ali b. Sina o, para rematar, según la pronunciación española, que se trasluce en las versiones latinas del s. XII, Aven-Sena y que dió lugar a, como finalmente lo conocemos, Avicena. Es difícil exponer toda la sabiduría que Avicena nos aportó a lo largo de su vida, sé que puede resultar pesado pero no puedo remediarlo y voy a intentarlo. Es tanta la ignorancia y tan enriquecedora la sabiduría que es casi un deber no dejar que se pierda. Además, dejar de leer es fácil pero leer es como despertar algo divino y enriquecedor. Pues, allá voy, espero sea lo más ameno y claro posible aunque la materia se las trae y Abu Ali Ibn Sina, también.

Avicena que obtuvo el título de "Shaikhal-Rai's", "lider entre los hombres sabios", fue un sabio persa que nació en agosto del año 980 en Kharmaitan o Afsina, cerca de Bukhara, que era capital de los Samaníes سامانیان, las primeras dinastías de emires iraníes. Avicena estudió en Bukhara materías como la Física, Filosofía, Matemáticas, Jurisprudencia y la Lógica.

A los 10 años se sabía de memoria el Corán, obra en la que además de su contenido religiosos se mencionan reglas para una vida higiénica y recomendaciones en la dieta; de hecho, a Mahoma, fundador del Islam se le atribuyen frases como ésta: "si un enfermo pide una cosa hay que dársela"; "sólo hay dos ciencias, la teología para la salvación del alma y la medicina para la salvación del cuerpo".

A los 17 años Avicena debido a su renombre como médico es llamado por el emir de Bukhara, Nun inb Mansur, para que le tratara, pues padecía un mal que ninguno de los mejores médicos de la época conseguía curarle, se trataba de una grave intoxicación por plomo a causa de su costumbre de beber en una copa de terracota pintada con pigmentos minerales. Ibn Sina, Avicena, consiguió salvarle la vida. Como recompensa pidió que se le dejara entrar a consultar los libros y documentos de la biblioteca real de los samaníes, biblioteca muy preciada por el gran número de obras que contenía. Gracias a este privilegio Avicena profundizó en conocimientos como Jurisprudencia, Matemáticas, Astronomía, Filosofía y Música. Además de este privilegio, también, fue nombrado médico de la corte y consejero en temas científicos.

A los 20 años escribió diez volúmenes bajo el nombre de "El tratado del resultante y del resultado" y un estudio de las costumbres de la época conocido como "La inocencia y el pecado". Con estos libros su fama como escritor, filósofo, médico y astrónomo se extendió por toda Persia, por donde se dedicó a viajar. Con 21 años escribió una enciclopedia científica que incluía nociones de Astronomía, Matemáticas, Filosofía, etc,...llego a ser Visir y escribió el célebre “Canon Medicinae” el libro y enciclopedia de medicina más famoso en la historia de la Medicina.

Avicena, era un hombre bien parecido y de buenas costumbres, rebosante de una gran actividad e inquietud intelectual, le gustaba el vino y abusaba de las relaciones sexuales aunque en sus textos recomendaba la moderación para llevar una vida sana y duradera. Se menciona que en una ocasión se le hizo un comentario acerca de sus pasiones excesivas y respondió diciendo que prefería vivir intensamente pocos años, que llevar una vida aburrida por mucho tiempo.

Su conocimiento del árabe no era profundo pero debido a que una vez, que hizo una observación sobre un problema lingüístico difícil ante una concurrencia, un eruditos le increpó diciéndole que a pesar de ser tan sabio no conocía el árabe, Avicena decidió profundizar en la gramática y la literatura árabe hasta tal punto que, tres años más tarde, escribió un volumen de poemas y ensayos imitando el estilo de algunos de los más famosos literatos árabes y lo presentó ante el erudito para que le diera su opinión sobre aquel autor. El erudito dijo que con seguridad el texto pertenecía a uno de los consagrados literatos árabes. Avicena se mostró muy satisfecho y las personas presentes quedaron admiradas y rieron de buena gana.

Avicena fue, tambien, un gran filósofo; su pensamiento se considera de gran importancia, no sólo respecto al mundo musulmán, si no también al Occidental, concretamente en la formación y desarrollo de la Escolástica cristiana.

Padeció, durante casi toda su vida, de una grave disenteria crónica; esta enfermedad le trajo la muerte cuando viajaba con su emir de Ispahan a Hamadan, en el año 1037. Su biografía la escribió un íntimo amigo, al-Yuzayani, según el cual, compuso su inmensa producción generalmente en las peores condiciones: en prisión, durante las expediciones, por la noche cuando las tareas políticas le dejaban lugar y sosiego. Y, además, gustaba discutir con sus discípulos todo lo que escribía.

En el último viaje que hizo en su vida, acompañando a su mecenas el gobernante Alá el Dawleh, sufrió un cólico severo. Se administró varias dosis de tratamiento para salir del paso y siguió atendiéndose a sí mismo, pero cada vez que alcanzaba alguna mejoría volvía a recaer debido a que continuaba con sus excesos habituales. Llegó a tal estado de gravedad que, según se dice, afirmó: "el administrador que me administraba, es incapaz de administrarme, así que no tiene sentido curar mi enfermedad". Esta expresión, señala su acuerdo con el viejo precepto hipocrático de no intervenir más al enfermo cuando ya no exista la posibilidad de su recuperación. Así, afirma en una de sus obras que el cuerpo del hombre debe llegar al fin natural de la vida, es decir, a la muerte natural.

Arruinado pronto, en parte por la vida disipada que llevaba, murió en 1037, a los cincuenta y siete años de edad, en plena madurez de sus facultades mentales, de un cólico. Esta enterrado en Hamadán donde todavía hoy en día se le venera

Una de las leyendas sobre Ibn-Sina dice que para después de su muerte dejó cuarenta ampollas a su aprendiz, al que le pidió que hiciera una infusión diaria por cada una de ellas durante cuarenta días. Cuando el aprendiz le administró la ampolla número 39 vió como las mejillas de su maestro se ruborizaban y sus labios se tornaban de color carmesí, su pelo y su bigote se ennegrecieron; al aprendiz le pareció que sus ojos iban abrirse y se puso tan nerviosos y asustado que la ampolla número 40 le cayó al suelo y se rompió. Realidad o leyenda, no se sabe.

La Obra
Del conjunto de su obra nos han llegado 105 volúmenes pero se calcula que escribió unos 276 títulos, algunos de marcado carácter enciclopédico como su gran obra conocida como Kitab al-Sifa (Libro de la curación), una enorme enciclopedia del saber, quizás el libro de mayor extensión escrito, que trata de Ciencias Naturales, Psicología, Geometría, Astronomía, Aritmética, Música y Metafísica.

Sin duda la obra médica más importante es Kitab al-qanun fi-l-tibb (Canon de la Medicina), durante años fue libro de texto en las Universidades de Medicina y sólo fue superado en el Renacimiento por las obras de Leonardo da Vinci y Paracelso;

El Kitab al-nayat (Libro de la salvación), traducido como Metaphysices compendium; es una enciclopedía de 18 libros que trata de las Ciencias Fundamentales, de la Lógica, las Matemática, la Física y la Astronomia.

En el Kitab al-isarat wa-l-tanbihat (Libro de los teoremas y de los avisos) describe los viajes espirituales místicos desde su inicio hasta una directa e inninterrumpida visión de Dios.

Otras obras son el Kitab al-insaf (Libro del juicio imparcial) y, la obra perdida, al-Hikmat al-masriqiyya (La ciencia oriental) en la cual parece ser que exponía su propio pensamiento al margen de los comentarios que anteriormente había hecho sobre Aristóteles. De esta obra solamente tenemos una parte titulada Mantiq al-masriqiyyin (Lógica de los orientales).

Otra obra memorable es su Poema didáctico, Urgûza fit- Tibb, que está compuesto de 1.313 versos que facilitan el aprendizaje al estudiante. Contiene grandes conocimientos farmacológicos, la teoría médica, el uso del escalpelo, consejos dietéticos, todos ellos expresados en rimas, en fin, una hermosura: Poesía y Ciencia.

Y, claro está, el mencionado Lisan al-'arab (La Lengua Árabe).

 

Avicena y la Filosofía

Avicena entró en el conocimiento del saber occidental através de Porfirio, importante filósofo neoplatónico; e influyeron fuertemente en su pensamiento Euclides, célebre geometra y Claudio Ptolomeo, astrónomo y geógrafo que afirmaba que la tierra era el centro del universo, también estudió a Galeno y Alejandro de Afrodisia. Leyó 40 veces la Metafísica de Aristóteles pero no consiguió entenderla del todo hasta leer los comentarios de al-Farabi lo que fue como una auténtica revelación, según dijo.

Para Avicena la Razón, encarnada por Dios, está por encima de todo ser y con ella debemos buscar la perfección pero la verdad de las cosas no es asequible al hombre ni por la razón. Lo que percibimos de un objeto es algo secundario a lo que en realidad es, pues la existencia es un accidente que se añade a la esencia. Distingue el ente concreto cuya existencia depende de la esencia abstracta. El ente se compone de una parte necesaria, Alá, que siempre existe, y otra parte de lo posible, el ser humano, que sólo existe por la voluntad de Dios.

Niega la inmortalidad del alma como ente individual. Avicena aborda el tema del mal como creado por el ser necesario, Alá. El mal tiene diversas formas y es el resultado de un acto que provoca dolor o defecto, que proviene de la ignorancia o de la deformación del cuerpo. También se deriva de aquello con que nos ha dotado la naturaleza para lograr la perfección. Sin embargo, dice, que la interacción entre el bien y el mal no es del todo inútil porque nos puede ser provechosa. El bien y el mal son relativos porque cambian según el punto de vista con que se les juzga. Avicena tuvo un fuerte influjo sobre los filosofos posteriores como Santo Tomás de Aquino, Buenaventura o Duns Escoto.

Sobre la filosofía de Aristóteles, que estudió y desarrolló, dijo: ...sus sucesores han sido incapaces de limpiar las imperfecciones heredadas de él, ... Tales gentes suelen ocupar todo su tiempo con lo que ya estaba establecido, sin concederse un respiro para pensar por su cuenta, ni por asomo consideran permisible tratar los fundamentos de los antiguos como necesitados de adición, corrección o revisión alguna."

Curiosamente su pensamiento era similar, al años después, desarrollado por Descartes cuando expone que un hombre suspendido en el aire aislado, sin ningún contacto con nada, ni siquiera su propio cuerpo, sin ver ni oír, afirmará sin duda alguna que existe, intuirá su propio ser. También se le relaciona con Averroes pues ambos supusieron el acercamiento del Islam a la filosofía griega.

Avicena tuvo verdaderas iluminaciones, como sus reflexiones sobre la existencia de varias formas de energía, sus observaciones sobre la percepción de la luz, que decía se debe a la emisión de pequeñas partículas desde la fuente luminosa (hoy las llamamos fotones), también relacionó el movimiento con el tiempo.

Avicena siempre estaba en evolución, no se conformaba con lo establecido, ni por él mismo, profundizaba y procuraba ver todo con ojos limpios sin dejarse llevar por tópicos o costumbres. En el prólogo de al-Hikmat al-masriqivya rompe con su visión anterior y sigue la línea del pensamiento oriental.

En su obra Kitab al-insaf divide a los sabios en dos grupos: los occidentales y los orientales. Y, a pesar de que sus diferencias de pensamiento son abismales, trató de llegar a un juicio imparcial. En ella aclara pasajes difíciles de entender de Aristóteles, mal interpretados, y crítica la ignorancia de los bagadíes.

Avicena, que como vamos viendo, lo veía todo con gran claridad y lucidez, dividió la ciencias en dos grupos: Ciencias Teóricas: Filosofía (o Ciencia divina), Matemáticas y Física, y Ciencias Prácticas: Ética, Economicas y Política. La Filosofía, a su vez, la divide en Metafísica y Teología.

El Alma
Para Avicena hay dos tipos de alma: la sensitiva y vegetativa, y la angélica y divina; el alma humana participa de ambas, estando unida instrumentalmente al cuerpo (no sustancialmente), al modo platónico, y dando a éste la vida, haciéndole pasar de la potencia al acto y perfeccionándole por medio del principio racional. El alma, así unida al cuerpo, mantiene, sin embargo, su independencia, puesto que después de la muerte pervive individualmente y con sus propias operaciones y, además, durante el periodo de unión con la materia puede realizar, con ayuda del entendimiento agente, determinadas operaciones (conocer el ser, la necesidad, Dios, a sí misma, etc.) sin intervención del cuerpo. Ahora bien, el entendimiento humano, estando siempre en potencia, necesita del entendimiento agente para que pueda pasar a acto. Es un poco denso, pero interesante, veámos los pasos que estableció:

1. Entendimiento material: Desnudo de formas y en potencia de recibirlas: el entendimiento agente puede dárnoslas directamente o a través de las sensaciones, previo un proceso de abstracción; en este segundo caso, la abstracción consiste en un proceso de desmaterialización realizado por los sentidos sobre cuyo producto vuelcan el entendimiento agente los inteligibles.

2. El entendimiento, así preparado y cercano al acto, es el entendimiento en hábito.

3. Una vez que pasa a acto de conocer, tenemos el entendimiento en acto.

4. Cuando se crea, por repetición de actos, un hábito o facilidad en comunicarse con los inteligibles y con el entendimiento agente, tenemos el entendimiento adquirido, grado sumo del conocer que desemboca en la profecía.

Resumiendo un poco: El hombre, como todos los seres, tiende a la perfección moviéndose hacia los seres o inteligencias que están sobre él y, en definitiva, hasta Dios; por ello, tenderá a los inteligibles y a las inteligencias superiores. Enemigo de esta perfección es la materia, origen del mal, a la cual hay que superar con la libre voluntad guiada por el conocimiento racional. Según el alma haya vivido rectamente o no, en esta vida, tendrá el premio, en la otra, de ver al Ser Necesario o de no verlo.

La Muerte
Son interesantes sus conceptos sobre la muerte. Sustenta que es la separación del alma de sus relaciones con el cuerpo, difiriendo de Aristóteles y acercándose más al neoplatonismo, cree que el cuerpo es mortal pero el alma no.

Observa que es la ignorancia la que nos hace sentir temor por la muerte. No hay que condolerse por ella, porque si los hombres fueran inmortales, no podrían caber en el mundo. Por ello, según él, hay que considerar que la muerte es un acto de sabiduría divina.

Esta inteligencia, inmaterial, con su conocimiento produce tres seres: al conocer a Dios, engendra la segunda inteligencia; al conocer su propia esencia posible, el cuerpo de la primera esfera; al conocer su propia esencia necesaria por otro, el alma de la primera esfera. Este proceso, tomado de al-Farabi, se prolonga a través de 10 esferas (las de los astros), la última de las cuales es el entendimiento agente que no engendra ningún cuerpo, sino que rige nuestro mundo sublunar con dos funciones principales: Una, dar formas a la materia para hacer los cuerpos; y otra, dar las formas inteligibles a nuestro entendimiento para que podamos conocer.

La Lógica
Para Avicena la Lógica es un recurso para la inteligencia, que evita el error en lo que se afirma y se cree, conduciendo a la certeza cuando se dan razones y métodos para alcanzarla.

El Oriente
Los primeros textos donde se presenta el sentido del 'oriente', son tres textos, relatos o cartas: la Risāla de ayy ibn Yaqān (Epístola del viviente hijo del vigilante), la Risāla al-ayr (Epístola del pájaro) y la historia de Salāmān wa Absāl; estos textos poseen un lenguaje simbólico y un significado que puede interpretarse como místico o como filosófico, en el primero de ellos se dice, más claramente: "Las regiones [bien] definidas de la Tierra son tres. Una hace de gozne entre el Oriente y el Occidente; [...]. Después, existen otras dos regiones harto extrañas: una más allá del Occidente, otra allende el Oriente. Cada una tiene [una barrera que la separa de este mundo]; es una región prohibida que sólo alcanzan los elegidos de entre la masa que han adquirido una fuerza que de suyo no pertenece al hombre de modo natural." "Cuando desde estas regiones [del Occidente] te diriges hacia el Oriente aparece ante ti una región en la que no se encuentra nada.... Entonces, si te diriges derechamente hacia Oriente, encontrarás al Sol Naciente entre las dos legiones del Demonio, pues Satanás tiene dos cohortes: la que vuela y la que camina"

El oriente (oriens) es el lugar por donde 'nace' (orior) el sol y se contrapone al occidente, lugar donde muere (occidens) el sol en un sentido temporal y geográfico; en este relato de Avicena el oriente es el inicio de un viaje "lleno de sobresaltos" que el alma emprende en busca de su retorno al 'origen' (origo); origen que es luz, Dios y conocimiento. Avicena llama a su filosofía Oriental en al-uūl al-mašriqīya (principia orientalia) y al-masā'il al-mašriqīya (problemata orientalia) y menciona su obra al-ikma al-ar šīya en una carta publicada por A. Badaw; en la que escribe: "en los principios orientales, yo tengo una gran profundidad en lo que concierne a la analogía, y además en lo que concierne a al-kašf (wa-lī fī'l-Usūl al-mašriqīya ġaudazīm fī't-taškīk, tumma fī 'l-Kašf )". En un sentido general "la sabiduría (hikma) es el estado más perfecto de las formas espirituales humanas" e implica una amplia concepción en la que "lo divino y lo humano, lo mundano y lo religioso, se muestran como dos facetas de una misma realidad, la totalidad o el Todo (al-kull)"; ahora bien, la sabiduría musulmana corresponde a un carácter especulativo que se acerca al mundo "con el corazón" y "por simpatía" en el marco del sufismo.

Canon Medicinae "Kitab al-Kanun fit-Tib"
Cuando, tan sólo, contaba con 32 años, Avicena inició su obra maestra con las siguientes palabras: “Es deseo de mi corazón comenzar hablando sobre el general y común principio de las dos partes de la medicina: teoría y práctica.”

El Canon trata de manera clásica todo el campo de la Medicina. La obra está contenida en cinco libros o kutub:

Libro I- Anatomía y la fisiología de los distintos órganos, causas y complicaciones de las enfermedades más comunes, higiene general y el tema “la necesidad de la muerte”.
Libro II- Teoría de los medicamentos, descripción alfabética de los medicamentos simples. Una revisión de la Materia Médica de Dioscórides.
Libro III- Enfermedades. Descripción de las enfermedades conocidas desde la cabeza a los pies, descritas por órganos y por sistemas.
Libro IV- Fiebres, los signos, síntomas, diagnósticos y pronósticos, cirugía menor, tumores, heridas, fracturas y venenos.
Libro V -Tratamiento de los compuestos. Enumeración de 760 medicamentos compuestos y su administración, incluye tratamientos originales de la medicina islámica, que perduró en Europa hasta principios del XIX.

El Canon es una obra que contiene todo el saber médico de su tiempo, incluyendo las tesis hipocrático-galénicas, junto con las observaciones y experiencias del propio Avicena y de otros médicos árabes. El Canon utiliza un sistema de clasificación que revela el interés del autor por presentar una obra fácil de asimilar.

Algunas partes cobraron vida propia como la referida a las enfermedades cardiacas. Destacar la distinción entre mediastinitis y pleuresía, su afirmación de que la tuberculosis era una enfermedad contagiosa. Avicena menciona el “pneuma vital”, elaborado en el ventrículo izquierdo del corazón y distribuido por las arterias, cuyo nombre se debió a la teoría que las consideraba repletas del “pneuma”, que lleva la vida a todo el organismo.

El Pulso
También cobra vida propia un pequeño tratado sobre el pulso, según Avicena, el pulso es un movimiento de los vasos, que comprende sístole y diástole y tiene la finalidad de enfriar los “espíritus”. Al estudiarlo, deben analizarse diez características: volumen y tiempo de la diástole, fuerza y duración de cada movimiento, condición de la pared arterial, plenitud o vacío, sensación de calor o de frío, similitud o diferencias en su intensidad, regularidad o irregularidad en la sucesión y el ritmo. Por lo que se refiere a la similitud de latidos, deben explorarse la mayor o menor amplitud, la fuerza o la debilidad, la rapidez o la lentitud, la regularidad o la irregularidad y la dureza o la suavidad, de todo lo cual depende que ciertos aspectos del pulso puedan ser normales y otros alterados.

Cirugía
El progreso más importante realizado por los médicos musulmanes fue en el campo de la cirugía. Ya en el siglo XI sabían como tratar cataratas por prolapso o extracción del cristalino, litotricia y hemorragias.

Su concepción de la Medicina
Para Avicena la medicina es teoría y práctica y ambas están en perfecto equilibrio. En el Canon, se desarrolla una cirugía paralela a una medicina sistemática. Establece que los desequilibrios humorales en los ventrículos causan enfermedad mental, que varía según su localización e intensidad. Hay trastornos parciales de la imaginación y la memoria, así como trastornos generales como la imbecilidad y la manía, las cuales tienen una génesis somática. Afirma que los problemas médicos son problemas de la ciencia natural ya que el objeto material de la medicina es el cuerpo humano y como sujeto formal la salud.

Dice que los procesos fisiológicos influyen en los procesos patológicos, por lo que no se puede establecer un límite claro entre lo normal y lo patológico, entre la salud y la enfermedad. Para demostrar su tesis, desarrolla el ejemplo de las repercusiones en el organismo de la actividad sexual nula o excesiva.

“El médico”, señala Avicena "no es el que da la salud al enfermo, sino que solamente dispone, dejando actuar por sí solas a las materias y los órganos". Aconsejaba beber aguas minerales y que se hicieran observaciones en animales para un mejor entendimiento de los fenómenos. Parece haberse dado cuenta de las propiedades antisépticas del alcohol, porque recomienda que las heridas primero se laven con vino. Según Avicena la medicina es “el arte de conservar la salud y eventualmente curar la enfermedad sobrevenida en el cuerpo”. Era muy partidario del uso de sustancias coadyugantes que potenciaran la eficacia de los fármacos principales, Avicena era del parecer de que tenía que ser el propio médico quién preparara los medicamentos. En su libro de los medicamentos cardiacos son muy interesantes sus principios de farmacología. La salud, para él, no viene del médico “La salud la proporciona un principio muy superior al médico, el principio que proporciona exclusivamente a la materia su forma esencial. Su esencia es más notable que la materia” Daba mucha importancia a la higiene sexual y a la utilización del baño.

El séptimo y último arte en el IV libro del Canon se refiere al "ziynet" que significa “belleza” o “apariencia física”, es decir, el cuidado del pelo y el cuerpo, así como las enfermedades de la piel o problemas como la obesidad o la excesiva delgadez, propone métodos preventivos. También utilizaba la observación para el diagnóstico, estado del cabello, colorido de la piel, el estado de la uñas de los pies, una observación completa de todo el cuerpo, incluso hay un apartado dedicado exclusivamente a las enfermedades de la piel. También, contiene fórmulas cosméticas para tratar la piel o el cabello. Las drogas se clasifican por sus efectos. Por ejemplo las drogas astringentes en el capitulo referente a la apariencia, llamadas "quvva-i kabîza" (agentes astringentes) también se usan para curar enfermedades de la piel y el cabello. Avicena ya distinguía entre vitíligo y lepra. En este capítulo hay conocimientos verdaderamente interesantes como la geofagia, una enfermedad descubierta y descrita en el siglo XX, que Avicena ya describía con absoluta claridad.

Su contribución al reconocimiento de enfermedes contagiosas como la meningitis, la tisis o tuberculosis, la distribución de las enfermedades en de agua o tierra; y la interacción entre psicología y salud. Y, además, la descripción de los métodos farmacológicos a usar; hacen de Avicena un médico ciéntifico y práctico muy apreciado en su época y a lo largo de la historia de la Medicina.

El Cáncer y las Enfermedades Infecciosas
Para el manejo quirúrgico del cáncer, Avicena recomienda combatirlo en sus primeras etapas y extirpar todos los tejidos enfermos, como única esperanza de cura. Descubre que el cáncer no aparece localmente delimitado, si no que indica una afección del sistema. También hizo una enorme contribución a la anatomía, la ginecología y la pediatría. También estudió la diabetes en profundidad, Avicena (Ibn-Sina), evaporó la orina de un diabético y vio que dejaba residuos con sabor a miel e hizo una descripción detallada de las complicaciones de la diabetes

Inventor de la traqueotomía
Puede ser considerado el inventor de la traqueotomía cuyo manual operatorio sería precisado por el célebre cirujano árabe Abū el-Kasis de Córdoba. Fue uno de sus discipulos, Abú Obeid el Jozjani al que le salvó la vida practicándole una traqueotomía cuando el muchacho padecía de una angina diftérica, el mismo que nos cuenta como en tres días su maestro Avicena le dictó de memoria un comentario a la Metafísica de Aristóteles.

Cráneo
Estaba bien versado en anatomía intracraneal y expandió los conocimientos de Galeno, dividió el cerebro en médula y cortex. Consideró el tercer ventrículo como un conductor, no como un ventrículo simple, también uso este término tanto para el cerebro como para el corazón.

Oftalmología
Introdujo una prueba clínica para verificar la permeabilidad del conducto naso-lacrimal. Fue el primer científico en hacer una descripción gráfica detallada del ojo y sus diferentes partes (conjuntiva, esclera, cornea, iris, retina, cristalino, etc.). Describió el nervio ótico y el quiasma. Estudió el sistema circulatorio de manera muy precisa; describió las valvas de la válvula aórtica y explicó cómo se abren durante la sístole y se cierran durante la diástole, impidiendo así que la sangre regrese al ventrículo. Además descubrió que la contracción muscular, así como la percepción del dolor son debidas a los nervios. Sin embargo, observó que los órganos como los riñones y el hígado no contienen nervios, si no que éstos se ubican en la cápsula.

Política

A los 22 años inició una vida política agitada y en muchos momentos peligrosa. Fue favorito y visir del emir Mayd al-Dawla, a cuya muerte cayó en prisión. Escapó y se acogió al emir de Ispahan (Isfahan), Ala' al-Dawla, que le nombró su ministro.

Y, así podríamos seguir y seguir...

Bueno, este Avicena ابن سينا , lo estudió y trastocó todo, también la Música, la Poesía, la Química, la Física, la Psicología, practicamente de todas las ramas del saber sacó un brillo nuevo de Sabiduría. Por ello, he creído necesario este breve extenso esbozo de sus aportaciones a la Humanidad en todos los campos.

 

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Una joya: sus obras:
http://www.muslimphilosophy.com/sina/

Ziynet:

http://www.muslimheritage.com/uploads/ziynet.pdf

 

Su visión del cerebro:

http://pevsnerlab.kennedykrieger.org/sudhoff05.htm

 

Sonido:

http://mambo.ucsc.edu/psl/ibnsina.html

Autobiografía:

http://www.muslimphilosophy.com/sina/works/is-autobio.htm

Artículos médicos:

http://www.ishim.net/articles.htm


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