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Febrero Loco

Si, por fin, había que verle la cara al tal Murphy

Si, por fin, había que verle la cara al tal Murphy

¿Quién no ha oído o sufrido la Ley de Murphy?. Aunque yo, he de reconocer, que le he sacado provecho, como cuando en un restaurante tardan en servirme la comida que siempre enciendo un cigarrillo y, enseguida, el plato está en la mesa. O cuando llego al trabajo y algo se ha estropeado, o al empezar la mañana algo me provoca problemas, respiro hondo y me relajo porque ya se que todo puede ir y, seguramente, irá peor. Y, si algo se estropea, haz una foto, déjalo grabado o busca testigos que corroboren tu versión porque cuando venga el técnico a arreglarlo funcionará perfectamente y cuando se vaya volverá a dejar de funcionar.

Pues, ahora, hay que verle la cara al tal Murphy, ¡mírasela! y, además, te voy a decir quién era ese Murphy.

Murphy se llamaba Edward Aloysius Murphy, nació un 11 de enero de 1918 en Panamá, se apuntó al ejército de los EE.UU. y entrenaba pilotos. Durante la Segunda Guerra Mundial fue destinado a India, China y Birmania y llegó a comandante.

Después de la guerra dedicó su cerebrito a las Fuerzas Aéreas y comenzó a trabajar en trineos impulsados por cohetes. Un día, en medio de sus investigaciones, surgió la célebre frase acuñada como Ley de Murphy, que, más o menos, era así cuando él la enunció: “si hay la más remota posibilidad de que algo salga mal, saldrá mal” aunque, al parecer, él lo utilizaba como un parámetro posible ya a tener en cuenta, lo cual le hacía ser más meticuloso y siempre pensar en la posibilidad de “lo peor”. Bueno, quizás por esa previsibilidad fatalista que le llevaba a eliminar cualquier posible error llegó muy lejos, en su profesión, convirtiéndose en un excelente ingeniero aeroespacial. De hecho, trabajó en los sistemas de seguridad del Proyecto Apolo. Quizás haya que poner un Murphy en nuestra vidas. Murphy, ante toda probabilidad, también, murió y, fue un 17 de julio de 1990, no sabemos si lo tuvo previsto o se lo vio llegar.

Y está ley del fatalismo alcanzó hasta catorce puntos:

1. Si algo puede salir mal saldrá mal.

2. Todo lleva más tiempo del que usted piensa.

3. Si existe la posibilidad de que varias cosas vayan mal, la que cause más perjuicios será la única que vaya mal.

4. Si usted intuye que hay cuatro posibilidades de que una gestión vaya mal y las evita, al momento aparecerá espontáneamente una quinta posibilidad.

5. Cuando las cosas se dejan a su aire, suelen ir de mal en peor.

6. En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes.

7. Cualquier solución entraña nuevos problemas.

8. Es inútil hacer cualquier cosa a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos.

9. La naturaleza siempre está de parte de la imperfección oculta.

10. La madre Naturaleza es una perezosa.

11. Es imposible enseñar algo a alguien que cree saberlo.

12. Cuando se intente demostrar que algo no funciona, funcionará. Esta ley es aplicable en vice versa.

13. No puedes ganar más de 3 veces seguidas.

14. Si te despiertas de buen humor, siempre habrá algo que vuelva malo el día.

Y, es extraño pero, ¿dónde está la tostada?

Una curiosidad

Murphylogía médica:

1.Sólo porque el médico sepa el nombre de su enfermedad, no significa que sepa lo que es.
2. Cuanto más viejas y aburridas sean las revistas de la sala de espera, más tiempo tendrá que aguardar a que le reciban.
3. Sólo los adultos tienen problemas con las botellas a prueba de niños.
4. Nunca quedan bastantes pastillas para el último día de tratamiento.
5. Las pastillas que hay que tomar en las comidas son las más asquerosas.

Y, luego hay seguidores, allegados y muchas cosas más pero te las miras tú, si te interesan, que yo voy a quedarme en stand by que, antes, casi me caigo:

http://antoine.eduangi.com/MyWeb/murphy.htm

 

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