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Febrero Loco

Carlos Carrasco lleva su tren a una, especial, Sexta Estación

Carlos Carrasco lleva su tren a una, especial, Sexta Estación

Cuentos de papel, título realmente sugerente y literariamente bello, es como se llama el último trabajo de Carlos Carrasco, admirado por muchos desde segundos y primeros planos.

Carlos Carrasco es serenidad, discreción; es reflexión, es autencidad y músico sorprendente. En este álbum, no sólo su guitarra o su armónica te llevan río abajo y tren arriba, si no que su voz se aventura a paisajes de Mississippi, de blues, de folk, del soul; de las calles de Lisboa, de sus tranvías, con sus fados al fondo, y, un poco, de la calles del París más antiguo, del aire de un Brasil fresco, de un tempo que se dirige directo al receptor más profundo en tu corazón.

Calidad, variedad y sobre todo promesas, por que se ve a un tren sin curvas que avanza ¡ya! en unas vías rectas, trabajadas artesanalmente y firmes, solidarias, amplias y sin trabas, que vuelan al unísono con el sonido de un saxo, con un aire de jazz.

Caballo loco, gracias por llevarle de nuevo al río de los sueños y a oler a la bruja tierra, entre paraísos rítmicos de cigarras enredadas entre las cuerdas de su guitarra, para traernos con sus magias estos cuentos de papel.

Y, gracias por juntar a dos poetantes tan especiales como Garcín y Carrasco.

 

Temas:

Azul furtivo, música y letra de Carlos Carrasco

Ven, música de Carlos Carrasco y letra de Fernando Garcín

Lisboa, música de Carlos carrasco

El río, música y letra de Carlos Carrasco

Cuentos de papel, música y letra de Carlos Carrasco

New Orleans, música de Carlos carrasco

Huyendo despacio, música de Carlos Carrasco y letra de Fernando Garcín

La bruja Gaia, música de Carlos Carrasco

Mariola Blues, música y letra de Carlos Carrasco

Nana para cigarras, música de Carlos Carrasco

Bonus extra

 

Formación:

Carlos Carrasco, guitarras, bouzouqui, armónica y voz; José Luís Porras, contrabajo; Julio Serrano, teclado; Rafa Villalba y Luigi Torregrosa, batería; Manolo Valls, saxo; Johnny Patillas, pedal Steel y mandolina; Montse Azorín y José Mañó, coros; Jacques Auffret, armónica.

 

http://www.myspace.com/carlescarrasco

http://www.comboirecords.com/


¡A por la séptima!

 

 

Y, si Carlos nombra a Benedetti:

 

Lovers go home

Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré más linda
ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabaran organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.

 

A mi me viene al corazón Abraham Gragera desde sus cigarras:

 

Casi demasiado serio

El aire que improvisa, inacabado,

 los gestos imprecisos,

 las cosas que se cogen sólo para soltarlas...

me gustan,

 porque no van a ningún sitio,

 pero no llegan nunca tarde.

Inestabilidad, tienes nombre de milagro.

Somos nosotros los que decimos adiós, los que decimos...

Ah, qué no te regalaría si supiera cuánta fruta es un buen regalo...

Estaba todo lleno de racimos,

 la tarde los miraba con nostalgia.

Tal vez porque la soledad es todo

 lo que ocurre alrededor de ella,

 las cosas nos enseñan

 cuánto amor se necesita para pasar desapercibidos.

 O cuánto deseamos que nos interrumpan.

Las moscas, como el siglo diecinueve, lo sabían:

 las cigarras celebran el amor, no su visión del mundo:

 la orilla añora el roce de sus eles:

 mirar un río es también ahogarse.

Si pudiera, pensé,

 volvería al pasado a por la ropa de entretiempo,

pero la nieve que cegó mis nueve años,

 con un helor de ojo sin pupila,

 para borrar el mundo y prometerlo,

aún no se ha derretido.

Mientras que aquí, el verano y el otoño

 resultan demasiado familiares para disfrutar

 de la seducción de los extraños,

 y demasiado extraños para hablarles con familiaridad:

El sol y la llovizna juegan a la sed.

Quizá porque proponen un nuevo concepto de doma,

 las tragedias son, no sé, tan infinitivas

que no parecen hijas de su tiempo, verbal, imperativo.

 Y lo que nos ocurre es siempre una liberación, un despertar:

Si con pasos de arena, balbuciendo ...han entrado ladrones en la casa,

 te bañaste en mi sueño,

 ¿no fue para que yo te respondiera ...no te preocupes, son los nuestros...

Aquella nube bruta, este barro tan dócil...

Ya verás como siga así este tiempo. Van a proliferar las elegías.

 

  

 

 

http://www.myspace.com/fernandogarcin

 

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