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Febrero Loco

Cosecha propia

Cosecha propia

En Valencia hay un especial club de jazz, pequeño, acogedor y con una gran respeto por el jazz y sus músicos. Entrar en Jimmy Glass es ser recibido por un ambiente cálido y por la música de alguno de los grandes de ahora, de antes y de siempre del jazz.

 

Jimmy Glass Jazz Bar no solo apuesta fuerte por el jazz de otras latitudes si no que mima a los grandes músicos de cosecha propia, de denominación de origen, apuesta por los grandes músicos de Valencia y muchos de ellos grandes no solo en estos lares si no a nivel internacional, reconocidos, escuchados con respeto, admiración e incluso amor. Grandes músicos que ofrecen lo más grande con su música que durante años y años maduran y miman para ofrecérnosla como un regalo. Y Jimmy Glass está ahí para envolver ese regalo con un santuario de silencio y respeto.

 

Durante el mes de abril hemos recibido sendos regalos impagables como la actuación en solitario del gran guitarrista Carlos Gonzálbez que fue invitado a abrir las nuevas sesiones de los viernes que Chevi, el propietario del local, ha bautizado como “Jazz es uno”.


Carlos González llenó el Jimmy Glass de buen hacer jazzístico, en solitario, con un instrumento tan delicado y retador como la guitarra. Su Gibson fue desgranando standars con precisión y dándoles su personal arte, enriquecidos de su extenso cromatismo, con acentuaciones que te recuperaban de nuevo al local porque la música que Carlos Gonzálbez hace brotar, como quien no hace nada, te absorbe suavemente como un agujero negro a un espacio atemporal donde flotas en cadencias, en viajes armónicos y desarrollos cromáticos que fluyen como la seda del agua de un manantial rozando las piedras y dotando a los standars de una nueva percepción.

Público, camareros, músicos, incluso jóvenes guitarristas,... quedamos en silencio escuchando el murmullo hipnótico de las cuerdas de su Gibson, acariciadas con fluidez por sus dedos, viajeros incansables y curiosos que cargados de una gran sabiduría nos llevaban a otro estadio fuera de las luces, las sillas, las copas, el posible tintinear del hielo... que también eran absorbidos con nosotros entre sus dedos. Y, como quien no ha hecho nada, Carlos levanta la mirada, saluda con un gesto de cabeza y nos deja, como siempre, boquiabiertos.

¡Gracias Carlos Gonzálbez!

 

El martes siguiente, como todos los martes, se celebraba un concierto de formación y Chevi acogió a Vicente Espí Quartet.


El baterista Vicente Espí que hace unos años nos ofreció su personal homenaje a Coltrane, a quien admira y absorbe, con su primer álbum Tras Coltrane, una joya de coleccionista donde Espí desarrolla su propia visión del jazz, una visión desde el ritmo que él domina a la perfección y, ahora, nos hace participes de un nuevo parto, un parto más personal, más lúdico, más suyo; donde arranca con un tema dedicado a su hija en el que lo melódico es arropado por lo rítmico y se lanza en temas cargados de prodigios en contratiempos como en el tema “Canallas” o busca sonidos envolventes manipulando los platos y nos desarma con su energía y su dominio de la batería inspirados por los nuevos mensajeros del jazz con texturas de Art Blakey.

Y, todo ello, lo hace acompañado de un menú suculento: Javier Vercher, con un saxo tenor que disfrutamos y esperamos disfrutar como astrónomos que descubren una nova en el espacio; Masa Kamaguchi, un contrabajista que rompe nuestros esquemas con su personal estilo y que en este concierto ha estado ahí, más próximo que nunca, dándonos lo mejor que es mucho y Albert Palau, al piano, matizando y fluyendo.

Vicente Espí es mucho batería y nada mejor que verlo desarrollando su visión del jazz desde ese punto con sus cuartetos, regalando su reflexión de años de escucha, de acompañamiento y de buen hacer. El sonido de sus platos es realmente especial, ¡prestad oídos!.

http://www.myspace.com/463540930

¡Gracias Vicente Espí!

 

Y la cosa sigue Joan Soler, Ricardo Belda, Lluis Llario, Felipe Cucciardi,...

 

La verdad es que han salido músicos con gran solera de nuestra vides, con una muy buena fermentación, jóvenes y añejos. Y hay que escanciarlos y apreciar su aroma, su textura, su sabor,...  aunque, incluso, algunos no tengan todavía etiqueta.

 

Atentos a la programación porque anuncia nuevas sorpresas:

http://www.jimmyglassjazz.net/programacion2011_04.html

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