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Febrero Loco

Jules Verne y la importancia de la tortilla

Jules Verne y la importancia de la tortilla

 

 

 

De los viajes y las tortillas

 

Un día en el salón de Madame Barrère del París de mediados del siglo XIX, un lugar que destacaba por su excelente buffet y los escritores que lo frecuentaban a la hora de la cena, la escalera que daba acceso al comedor estaba muy concurrida, tanto que dos hombres tropezaron, uno de ellos, un hombre mayor muy grueso que bajaba y el otro un joven delgado que subía. El hecho es casi una metáfora.

 

El hombre de edad indignado por el empujón se giró hacia el joven y blandió airado su bastón frente a su cara. El joven impasible y muy serio le pregunto: "¿Ha cenado usted bien, señor?". "Perfectamente, joven", le respondió, el hombre, enojado. Pero, inmediatamente, llevado por el recuerdo de la cena añadió suavemente "¡Y nada menos que tortilla a la moda de Nantes!". El joven visiblemente molesto espetó: "Las tortillas de París a la moda de Nantes no valen nada, señor. ¡Nada! ¿Me entiende usted? Hay que echarles azafrán, ¡para que lo sepa! ¡Azafrán! Y en París aún no se han enterado". El hombre grueso se mostró interesado en la observación y preguntó: "¿Así que usted sabe hacer tortillas, joven?". El joven respondió con perplejidad: "¿Qué si sé hacer tortillas? ¡Soy un maestro en el arte de hacer omelettes!". El hombre lo miró con interés y le dijo: "¡Es usted un insolente!, pero si sabe hacer omelettes... aquí tiene mi tarjeta. Inútil que me dé usted la suya, con seguridad no tiene... Lo espero el miércoles en el campo del honor donde me cobraré su impertinencia... en la cocina de mi casa... ¡donde me hará una de sus tortillas!". Dio media vuelta y se alejó mientras el joven, que no era ni más ni menos que Julio Verne, continuó su ascenso al comedor.

 

Horas más tarde Verne estaba en casa de su amigo y vecino de rellano, el compositor Aristide Hignard, y le contó la anécdota. Sacó indiferente la tarjeta del bolsillo y leyó el nombre que había en ella impreso, se quedó paralizado por un instante y exclamó: “¡Alejandro Dumas!”.

 

A partir de aquel encontronazo entre Alejandro Dumas y Jules Verne germinó una gran amistad y Dumas se convirtió, hasta su muerte en 1870, en el protector y consejero literario del joven Verne, así como su hijo Alejandro Dumas (hijo). Pero volviendo al gran Alejandro Dumas (padre). Este no pudo siquiera sospechar entonces que Jules Verne, su protegido, llegaría a ser el ser increíblemente reconocido, editado y reeditado que ha llegado a ser. Aunque, al parecer, ni el propio Verne pudo llegar a imaginar, porque en sus últimos días se lamentaba de no ser reconocido dentro de la literatura francesa, el reconocimiento y admiración que todavía se le procesa en el mundo entero.

 

En 1885, quince años después de la muerte de Dumas, Verne le dedicaría su novela Matías Sandorf, su propia versión de la obra cumbre de Dumas, El Conde de Montecristo. Y, en sus últimos días en una entrevista relató: "Cuando yo me quejaba de que mi lugar en la literatura francesa no había sido reconocido, Dumas solía decirme: Tú debías haber sido un autor americano o inglés. Entonces, tus libros traducidos al francés, hubieran tenido una enorme popularidad en Francia y habrías sido considerado por tus compatriotas como uno de los más grandes escritores de ficción”. Osease que ya entonces era cierto el dicho de que Nadie es profeta en su tierra.


Es curioso que el encuentro entre Dumas y Verner fuera una casualidad aunque en la vida más a menudo de lo que parece se dan este tipo de casualidades. Lo que si fue es el inicio de una amistad y de una verdadera oportunidad para el joven Verne para cumplir su sueño, ser escritor. Verne escribía obras, principalmente de teatro o poesías, que publicaba en antologías. Algunos de sus poemas fueron musicados por su amigo Aristide Hignard y consiguió llegar a ser secretario del Teatro Lírico en 1851. En 1853 estrenó La gallinita ciega, con música de su amigo Hignard.

http://www.answers.com/topic/jules-verne-m-lodies-in-dites-musique-de-hignard-et-de-dufresne#ixzz1nPpyT14I


Una duda razonable

Quizás Jules Verne sabía quién era aquel hombre grueso y tropezó intencionadamente con él. Pues Dumas en el primer tomo de sus Impresiones de Viajes, una de sus obras primerizas publicada en 1833 titulada Impresiones de Viajes. Suiza en el capítulo Obergestelen decía: “La tortilla es a la cocina lo que el soneto a la poesía”.

 

Impresiones de Viajes de Dumas:

http://books.google.es/books?id=D-APuPbDjs4C&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false


Como dato curioso: seguramente esta tortilla fue también la chispa que encendió una mecha en la cabeza del biólogo español Eduardo Angulo (Bilbao, 1952) que escribió un libro titulado: Julio Verne y la cocina. La vuelta al mundo en 80 recetas.

http://libros.innatia.com/libro-julio-verne-y-la-cocina-la-vuelta-al-mundo-en-80-recetas-a-5207.html

 

Ahí queda la importancia de la tortilla y se convierte en un bocado que abre apetito para contaros un poquito más de un hombre o un niño increíble porque Jules Verne nació ya Jules Verne.

 

Haremos una transición

En aquel entonces Verne estaba terminando sus estudios de Derecho, no por nada personal sino porque Pierre Verne, su padre, era abogado e hijo de juez y estas profesiones cuando entran en una familia parece que deben continuarse y, además Pierre Verne era autoritario, severo, austero, pío y católico tal y como lo describía el propio Jules. Era tan rígido de costumbres que en una ventana de su casa tenía enfocado un catalejo en el reloj de la torre de un monasterio para realizar puntualmente lo que tuviera que hacer durante el día. Contrariamente la madre de Jules era suave, amorosa y dulce e hija de una familia propietaria de una compañía naviera lo que hizo que el pequeño Jules creciera entre la rigidez y ante las puertas de un mundo ilimitado que crecía en su desbordada imaginación. Además, él y su hermano solían coger una pequeña barca y navegar por el río imaginando increíbles aventuras, un río que desembocaba en un océano cargado de hechizos.

 

El primer viaje de Jules Verne

Julio Verne nació el 8 de febrero de 1828 en un isla con forma de navío llamada Feydeau situada en la desembocadura del río Loira y que a principios del s. XVIII era un islote pantanoso que se parceló para los comerciantes que se habían enriquecido con el tráfico de esclavos. La isla tenía edificios, muy elegantes. En la actualidad, la isla ya no es una isla, puesto que al rellenar los brazos del Loira (1926 y 1938) quedó unida a la ciudad de Nantes y se halla en el centro de la ciudad. La isla era como un punto de entrada y salida al Atlántico. Su padre, Pierre Verne, hijo de un juez, abogado de profesión y su madre Sophie de la Füye, una mujer riquísima cuya familia eran armadores de barcos y navegantes comerciales y que se casó con Pierre para conseguir cierto prestigio social.

 

A los ocho años Jules ingresó con su hermano Paul en el seminario de Saint Donati. Jules y su hermano Paul, un año menor, soñaban con aventuras marítimas y así también sacaban de su mente la asfixia a la que estaban sujetos en el seminario y en casa debido al carácter excesivamente autoritario del padre y la sociedad. Además, Jules se vio maravillado por las aventuras que una amiga de la familia, viuda de un capitán de ultramar, le contó cuando tenía apenas seis años con las que le mostró que había otro mundo más allá del derecho, de la teología y del comercio, un mundo lleno de aventuras, de goletas, proas, babores y estribores, sextantes, astrolabios, brújulas, barloventos, ...

 

Tanto es así que en la imaginación de Jules este mundo cobró más realidad que la propia realidad cotidiana. Y, un dia del verano de 1839, al amanecer, con solo 11 años, salió de su casa por la ventana con un hatillo y se fue al puerto a embarcarse como grumete. A la hora del desayuno la familia Verne descubrió que el niño no estaba en casa. La madre pensó en lo peor, si se habría ahogado, si lo habrían estrangulado,... . El padre se vistió y salió a preguntar a todo el que veía. Un marinero le puso en la pista de lo inimaginable un barco que había zarpado hacia la India llamado Coralie. El padre cogió un tren hasta Paimboeuf, en el estuario donde el Loira desemboca en el Atlántico, y consiguió interceptar y subir al barco. Sacó a rastras, a tierra firme, a Jules que vio bruscamente como sus sueños se dispersaban entre bofetadas y, más tarde, ya en casa bajo el dolor de los latigazos que su padre le propinó. Después, fue encerrado a pan y agua hasta que sus ideas de viajar lejos se enfriaron completamente para siempre, al menos en el plano de lo real, bajo el juramento de que los únicos viajes que haría serían en sueños. Desde hoy, no viajaré más, sino en sueños, dijo.

 

Una promesa que convocaba a la muerte

Más tarde, su padre lo envió al liceo a completar sus estudios y, después, a estudiar Derecho, en París. La misión del intrépido viaje ideado por Jules con solo 11 años era ir a la India para traerle a su prima Caroline Tronson un collar de coral, pues Jules amaba a Caroline y, claro está, ahora con 17 años tenía en mente casarse con ella y le escribía versos. Pero Caroline no quería versos quería un hombre que le diera estabilidad económica y Jules quería ser escritor. Finalmente, en 1847, Caroline se casó con el tipo de pretendiente que deseaba, Jules que contaba 19 primaveras cayó en una profunda depresión y le escribió a su amigo Aristide Hignard lo siguiente en una carta: "Me alejo, desde que no me han querido. Pero unos y otros verán con qué madera está hecho este pobre joven a quien llaman Julio Verne".

 

Fue, el 12 de noviembre de 1848 cuando llegó a París (un año antes de la tortilla, para situarnos, y un año después de la boda de su prima Caroline) y se instaló con un compañero en la calle la Ancienne Comédie. Ahí, Jules escribe poemas y, para el teatro, tragedia en verso. Aunque su futuro está orientado por su padre hacia la abogacía él se siente atraído por el teatro. A los 24 años, en 1852, se anima a escribir sobre sus sueños apaleados de chico sin mar y sin amor y la revista Le musée des Families le publica un artículo periodístico sobre los primeros navíos de la marina mejicana y una pequeña novela, breve, sin demasiadas pretensiones: Un viaje en globo.

 

Navegar a la deriva

Verne buscó trabajo en la Bolsa de París para ganar su sustento pero lo que más le gustaba era devorar libros y revistas de ciencias. Conoce a Honorine-AneHébé Morel, de soltera du Fraysne de Viane, una viuda de 26 años, madre de dos niñas, Valentine y Suzanne, que precisaban de un padre. Verne tiene 28 años y se casa con ella el 10 de enero de 1857.

 

Tiempo de decisiones

El nuevo hogar requiere de más horas de trabajo en la Bolsa. En 1862 Verne se siente un viejo prematuro y perdiendo sus sueños. Pero el hijo de Dumas, Alejandro Dumas, acrecienta su llama creativa cuando le cuenta que Giuseppe Verdi le ha puesto música a su novela La dama de las camelias y decide presentarle a su editor, Pierre Jules Hetzel, que era, también, el editor de Víctor Hugo.

 

Despegando con el globo

Pierre-Jules Hetzel leyó Viaje en globo que había sido rechazada por varios editores y le propuso una serie de cambios anotándolos en el margen del borrador. Jules hizo las modificaciones y nació Cinco semanas en globo que fue un éxito. Hetzel preguntó a Jules Verne si era escribir lo que realmente quería y le propuso un contrato de manutención por 20 años a cambio de dos novelas por año. Verne, que tenía entonces 34 años, le dijo que ciertamente lo que más deseaba era escribir y viajar en sueños y aceptó el reto pues era justamente lo que estaba esperando y más deseaba hacer.

 

Y, desde ese momento, fue posible el que la humanidad acelerara su imaginación con las increíbles obras de Jules Verne, investigador, observador y visionario y con una gran capacidad para soñar más allá de los límites de la realidad. Profetizó detalladamente sobre objetos que no se inventarían hasta años después de su muerte como un cohete que llega a la luna, dando cifras, materiales y parámetros que luego resultaron ser exactos. Describió el submarino en 20.000 leguas de viaje submarino; el uso de tanques de guerra en La casa de vapor; el lanzallamas en Ante la bandera; los satélites en Robur, el dueño del mundo; instrumentos impensables en aquella época como el automóvil, el helicóptero, los mísiles teledirigidos, el cine sonoro, el fax, internet, los rayos X, la telefoto o un París iluminado por neón quince años antes de que existiera el alumbrado eléctrico. En una de sus obras dice: "El porvenir es de las máquinas volantes. El aire es un punto de apoyo sólido". En su obra El castillo de los Cárpatos describe el cine tres años antes de que los hermanos Lumiere lo hicieran posible con su obra De la tierra a la luna, obra en la que nombra un telescopio de 5 metros de diámetro situado en las Montañas Rocosas y una nave espacial llamada Columbiad que llevaría a bordo tres hombres, con circuito cerrado, alimentos concentrados y cohetes secundarios para corregir la trayectoria como las naves actuales.

http://www.youtube.com/watch?v=dxB2x9QzXb0

 

Pero hay que observar que Jules se levantaba a las cinco de la mañana y se empapaba de todas las revistas científicas y geográficas de la época. Su interés por la ciencia le llevó a documentarse y su capacidad de observación a desarrollar en su mente toda la información y llevarla más allá y ello llevó a otros a soñar y hacerla realidad. Pero en capacidad de estudio, observación, desarrollo y capacidad de soñar más allá de la realidad es difícil encontrar a nadie con el dominio universal de Jules Verne.


What one man can imagine, another can achieve.”

Lo que un hombre puede imaginar, otro puede lograrlo”

Jules Verne

 

Yo soy el historiador de las cosas de apariencia imposible

que son, sin embargo, reales, indiscutibles.

No he soñado. He visto y sentido.

Julio Verne

 

La verdadera superioridad del Hombre

no estriba en vencer o dominar la Naturaleza,

sino, para el pensador, en comprenderla,

en alojar el inmenso universo en el microcosmos de su cerebro.

Julio Verne, El eterno Adán

 

De hecho en 1994 apareció una novela inédita e inaudita escrita por Jules Verne en 1863, París en el siglo XX, en la que escribe sobre ciudades sombrías, estresantes, obsesionadas por el dinero y predice el poder del mundo de las finanzas y la mecánica en los hogares de bibliotecas reducidas y muebles inservibles; augura que la electricidad atronadora destrozará a la música; adivina que el espectáculo será una cuestión de Estado pagada y dominada por los emporios industriales; da por hecho las telenovelas, las comedias televisivas, los mega espectáculos, los escenarios colectivos y las transmisiones en cadena, que te hace pensar si no se habría tropezado con alguna máquina para viajar por el tiempo hasta llegar hasta este nuestro momento presente.

 

Lee:

http://communities.intel.com/servlet/JiveServlet/previewBody/6673-102-1-9855/Julio%20Verne%20-%20Par%C3%83%C2%ADs%20en%20el%20siglo%20XX.pdf

 

 

 

Romper el destino marcado por una promesa forzosa

 

A pesar de la promesa de no viajar más que en sueños Jules Vernes viajó y mucho. Primeramente con Aristide Hignard, cuyo hermano Alfred era agente en una compañía de navegación- Viajaron a Escocia en 1859 y a Escandinavia en 1861 pero tras este último viaje ambos se distanciaron no se sabe porqué motivo.


Tras el éxito de su primer libro Verne compró un barco pequeño de pescadores al que llamó Saint Michel, por su hijo Michel. Ahí, rodeado de mar y con la tranquilidad necesaria, sin niños que distrajeran su atención, nació 20.0000 leguas de viaje submarino. En 1867 se embarcó junto con su hermano Paul a Estados Unidos en el Great Eastern, un barco enorme, de ruedas, construido para colocar el primer cable transoceánico y que patrocinado por Louis Napoleón Bonaparte recogió pasajeros para que visitaran la Exposición Internacional de París. Jules recibió en ese viaje la inspiración para escribir Una ciudad flotante. El capitán era James Anderson y, cuenta Verne, que entre los pasajeros se hallaba Cyrus Field, el empresario y financiero que dirigió The Atlantic Telegraph Company durante el primer tendido de cable telegráfico a través del océano Atlántico.

 

En 1872 huye del bullicioso París y se traslada a Amiens donde escribirá la mayoría de sus obras.

Sus últimos años parecen sombríos y cargados de melancolía. El 1 de agosto de 1894 escribe a su hermano "Toda alegría se me ha hecho insoportable, mi carácter está profundamente alterado y he recibido golpes de los que jamás me repondré." Jules tiene la esperanza de recibir un sillón en la Academia de Letras de Francia pero no se lo dieron a pesar del empeño que pusieron los Dumas. Hoy en día sus ochenta y tres libros han sido traducidos a ciento cuarenta y ocho lenguas.

 

Una web muy completa que vale la pena disfrutar:

http://www.jverne.net/

 

Videos sobre Julio Verne:

http://www.youtube.com/watch?v=DrW2yalC3O4

http://www.youtube.com/watch?v=xl6ErYffCDs

http://www.youtube.com/watch?v=eo5yeGX1CRc

http://www.youtube.com/watch?v=X_HQV2qmRkg

http://www.youtube.com/watch?v=ShRbN0SA-Ho

http://www.youtube.com/watch?v=p5lKbhg0aRU&NR=1

 

 

Julio Verne: el nacimiento de un nuevo género literario, de Horacio García Fernández:

http://www.comoves.unam.mx/assets/pdfs/159/anteriores/verne_85.pdf

 

 

Julio Verne la astronomía y la literatura:

http://julesverneastronomia.blogspot.com/2011_04_01_archive.html

 

Julio Verne en el cine:
http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/julioverne.htm

 

 

Jules Verne, los cuentos y la música

 

Jule Verne escribió unos 20 cuentos y entre ellos está El señor Re-sostenido y la señorita Mi-bemol.


Jules dijo “Usted sabe que el re-sostenido y el mi-bemol son exactamente la misma nota musical cuando son ejecutadas en un piano. Ahí está implícito mi conocimiento musical. Nada de lo que uno ha aprendido deja de utilizarse alguna vez en la vida."


En este pequeño cuento de apenas 20 páginas Jules ofrece mucha información valiosa y de forma amena sobre la música, como sobre el arte de la fuga o sobre un compositor que se queda sordo o aporta notas de interés como la de este fragmento:

 

Nosotros, pues, no habíamos escuchado la famosa fuga del profesor Eglisak; pero, en cambio, había puesto para nosotros música al himno a San Juan Bautista; vosotros ya sabéis que de este salmo en verso, Guido de Arezzo tomó las primeras sílabas para designar las notas de la escala:

 

Ut                  gueant        laxis

Re sonare                          fibris

Mira                          gestorum

Famuli                          tuorum

Solve                             polluti

Labii                              reatum

Sancte Joannes.


El Si no existía en la época de Guido de Arezzo; fue en 1026 cuando un tal Guido completó la gama con la adición de la nota sensible, y, a mi juicio, hizo bien. La verdad es que el personaje del profesor Eglisak da en la obra una lección de composición y de estructura musical realmente interesante.

 

http://es.scribd.com/doc/7307800/Verne-Julio-Cuentos-Completos

 

Entrevista a Julio Verne por Robert H. Sherard

http://jv.gilead.org.il/perez/sherard2.html

 

 

Viaje al centro de la tierra:

 http://www.ibiblio.org/julesverne/books/jce%20revd%20edn.pdf

 

 

Jules Verne murió hace 107 años un 4 de marzo, en 1905 en Amiens, una ciudad próxima a la costa como el Nantes en el que nació y creció, cerca de la desembocadura del Loira hacia ese mar que le abrió la mente a una prodigiosa imaginación, junto a las fábricas donde observó horas y horas el funcionamiento de las máquinas, pero 400 kilómetros más al norte donde la costa no se abre al océano inabarcable si no al Canal de la Mancha, English Channel, aguas más tranquilas que llevan a las costas de la Gran Bretaña gestora de la primera revolución industrial.

 

http://www.youtube.com/watch?v=DrW2yalC3O4

http://www.youtube.com/watch?v=y9uCSpodrck

http://www.youtube.com/watch?v=fIDjge3yJpc

http://www.youtube.com/watch?v=lWelSkr4g04

 

Su hijo Michel Verne:

http://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Verne

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