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Buda y el Amor

Buda y el Amor

 

Buda buscaba liberarse del dolor y, para esto, pensó, no hay camino más seguro que matar el deseo pasional. Buda lo logró, tuvo caídas, sufrimientos pero, al final, venció todos los obstáculos. Y, fue cuando logró el estado de Nirvana, el estado de la perfecta armonía, de la perfecta sabiduría.

Para Buda no había otra cosa más que la alegría y el amor. Y si bien algunos consideran el corazón como fuente de dolor, para Buda el corazón era amor, era alegría. Cuando quería ganar un adepto lo atravesaba con el espíritu del amor.

 

El Rey “Fuerza de Amor”

Un día, en un país arruinado, nació un rey llamado Fuerza de Amor, que no era otro que el futuro Buda en una de sus existencias anteriores. Su poder de compasión era tan extraordinario que eliminó de golpe todos los problemas del reino. Cinco espíritus demoníacos fueron a ver a Fuerza de Amor para quejarse. «Estamos condenados a alimentarnos de carne y sangre, y el poder de vuestra compasión ha abolido todo lo que es dolor para los seres. Perecemos lentamente y no tardaremos en morir. ¿Por qué vuestra compasión no engloba nuestro sufrimiento?», expusieron en esencia. Entonces el rey se abrió las venas y les ofreció su propia sangre para que se la bebieran. «A fin de que vuestra sed sea hoy saciada, os doy mi sangre; pero cuando haya alcanzado el Despertar, sed los primeros a los que pueda colmar ofreciéndoles la savia del dharma», les dijo. Mucho más adelante, los cinco espíritus demoníacos se convirtieron en los cinco compañeros de Buda y fueron los primeros en alcanzar el estado de arhant, que determina la santidad. Quien accede a semejante espíritu de amor, ese espíritu que neutraliza el mal y conduce a las cualidades de nobleza y belleza más elevadas, goza de lo que yo llamo un “corazón bueno”.  Ese corazón bueno es lo que suscita en él cuatro virtudes: el deseo de la felicidad de todos, el deseo de ver desaparecer el sufrimiento de todos, la alegría de considerar estas posibilidades, la voluntad de ser el amigo universal.

¡¡¡ Sarvamângalam !!!

( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )

Zheng He 郑和 (1371-1435)

Zheng He  郑和 (1371-1435)

 

Zheng He o Cheng Ho, 鄭和 , 郑和, cuyo nombre original era Ma He, , pues su familia era musulmana, de hecho Ma era la adaptación china de Mahoma, fue uno de los más importantes navegantes de la historia.

Zheng vivió entre el 1371 y el 1435 y fue el más famoso navegante de China, viajó al oeste en siete ocasiones. Durante 28 años recorrió más de 50.000 kilómetros y atracó en más de 30 países, incluido Singapur.

Ochenta años antes de que Cristóbal Colón viajara a América, en 1492, Zheng ya había viajado por mar desde China a muchos lugares como el Pacífico Sur, el Océano Indico, Taiwán, el Golfo Pérsico y África.

Zheng He, 郑和, realizó numerosos viajes atravesando mares y océanos desde 1405 a 1433. El barco de Zheng He tenía 400 pies de longitud y era muchísimo más grande que el de Cristóbal Colón, en la imagen puedes ver la comparación entre la Santa María y el barco de Zheng He.

http://www.youtube.com/watch?v=pzFq0Ivwz9g

http://static.flickr.com/30/89598333_954e4be1e9.jpg

 

 

Mensaje del Jefe Indio Noath Sealth

Mensaje del Jefe Indio Noath Sealth

 

El gran Jefe de Washington nos envió un mensaje diciendo que deseaba comprar nuestra Tierra. El Gran Jefe también nos envió palabras de amistad y de buena voluntad. Es una señal amistosa por su parte, pues sabemos que no necesita nuestra amistad.

Pero vamos a considerar su oferta, porque sabemos que si no se la vendemos, quizá el hombre blanco venga con sus armas y se apodere de nuestra Tierra. ¿Quién puede comprar o vender el Cielo o el calor de la Tierra?

No podemos imaginar esto, si nosotros no somos dueños del frescor del aire, ni del brillo del agua. ¿Cómo él podría comprárnosla? Trataremos de tomar una decisión.

Según lo que el Gran Jefe Seattle diga, el Gran Jefe en Washington puede dejarlo, del mismo modo que nuestro hermano blanco en el transcurso de las estaciones puede dejarlo.

Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en el oscuro bosque, cada claro del bosque, cada insecto que zumba es sagrado, para el pensar y el sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles, trae el recuerdo del Piel Roja.

Los muertos de los blancos olvidan la Tierra en que nacieron, cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Nuestros muertos nunca olvidan esta maravillosa Tierra, pues es la madre del Piel Roja. Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es una parte de nosotros. Las olorosas flores son nuestras hermanas, el ciervo, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Las rocosas alturas, las suaves praderas, el cuerpo ardoroso del potro y del hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por eso cuando el Gran Jefe de Washington, nos envió el recado de que quería comprar nuestra Tierra, exigía demasiado de nosotros. El Gran Jefe nos comunicaba que quería darnos un lugar, donde pudiéramos vivir cómodamente. Él sería nuestro padre, y nosotros seríamos sus hijos. Pero, ¿será posible esto alguna vez? Dios ama a vuestro pueblo, y ha abandonado a sus hijos rojos.

Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y construye para él grandes pueblos. Él hace que vuestra gente cada vez sea más poderosa, día tras día. Pronto invadiréis la Tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, por una inesperada lluvia.

Mi pueblo es como una corriente desbordada, pero sin retorno. No, nosotros somos de razas diferentes. Nuestros hijos no juegan juntos, y nuestros ancianos no cuentan las mismas historias. Dios os es favorable, y nosotros estamos como huérfanos.

Meditaremos sobre vuestra oferta de comprarnos la Tierra. No será fácil, porque esta Tierra es sagrada para nosotros. Nos sentimos alegres en este bosque. No sé por qué, pero nuestra forma de vivir es diferente de la vuestra.

El agua cristalina, que brilla en arroyos y ríos, no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestra Tierra, habéis de saber que es sagrada, y que vuestros hijos aprendan que es sagrada, y que todos los pasajeros reflejos en las claras aguas son los acontecimientos y tradiciones que refiere mi pueblo.

El murmullo del agua es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, ellos apagan nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.

Si vendiésemos nuestra tierra tenéis que acordaros, y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos -y los vuestros-, y que tendréis desde ahora que dar vuestros bienes a los ríos, así como a otros de vuestros hermanos.

El Piel Roja siempre se ha apartado del exigente hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente
. Pero las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte de la Tierra, nos es sagrada.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de pensar. Para él una parte de la Tierra es igual a otra, pues él es un extraño que llega de noche y se apodera en la Tierra de lo que necesita.

La Tierra no es su hermana, sino su enemiga, y cuando la ha conquistado, cabalga de nuevo. Abandona la tumba de sus antepasados y no le importa. Él roba la Tierra de sus hijos, y no le importa nada. Él olvida las tumbas de sus padres, y los derechos de nacimiento de sus hijos. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Cielo, como cosas que se pueden comprar y arrebatar, y que se pueden vender, como ovejas o perlas brillantes. Hambriento, se tragará la tierra, y no dejará nada, sólo un desierto.

No sé, pero nuestra forma de ser, es diferente de la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace daño a los ojos del Piel Roja. Quizá porque el Piel Roja es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos.

Pero quizá es porque yo sólo soy un salvaje, y no entiendo nada.

La charlatanería sólo daña a nuestros oídos. ¿Qué es la vida si no se puede oír el grito solitario del pájaro chotacabras, o el croar de las ranas en el lago al anochecer? Yo soy un Piel Roja y no entiendo esto.

El indio puede sentir el suave susurro del viento, que sopla sobre la superficie del lago, y el soplo del viento limpio por la lluvia matinal, o cargado de la fragancia de los pinos.

El aire es de gran valor para el Piel Roja, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos participan del mismo aliento. El hombre blanco parece no considerar el aire que respira; a semejanza de un hombre que está muerto desde hace varios días y está embotado contra el hedor.

Pero si os vendemos nuestra Tierra no olvidéis que tenemos el aire en gran valor; que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibe el último hálito. Y el viento también insuflará a nuestros hijos la vida. Y si os vendiéramos nuestra Tierra, tendríais que cuidarla como un tesoro, como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre las flores de la pradera.

Yo soy un salvaje, y es así como entiendo las cosas. He visto mil bisontes putrefactos, abandonados por el hombre blanco. Los mataron desde un convoy que pasaba.

Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo el caballo de hierro que echa humo, es más poderoso que el búfalo, al que sólo matamos para conservar la vida.

¿Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desapareciesen el hombre también moriría, por la gran soledad de su espíritu. Lo que les suceda a los animales, luego, también les sucede a los hombres. Todas las cosas están estrechamente unidas.

Lo que le acaece a la Tierra también les acaece a los hijos de la Tierra. Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies tiene las cenizas de nuestros antepasados.

Para que respeten la Tierra, contadles que la Tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros enseñamos a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre.

Lo que le acaece a la Tierra, les acaece también a los hijos de la Tierra.
Cuando los hombres escupen a la Tierra, se están escupiendo a sí mismos. Pues nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, que el hombre pertenece a la Tierra. Eso lo sabemos muy bien, Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. Todo está unido.

El hombre no creó el tejido de la vida, sólo es una hilacha. Lo que hagáis a este tejido, os lo hacéis a vosotros mismos. No, el día y la noche no pueden vivir juntos.

Nuestros muertos siguen viviendo en los dulces ríos de la Tierra, y regresan de nuevo con el suave paso de la Primavera, y su alma va con el viento, que sopla rizando la superficie del lago.

Consideramos la posibilidad de que el hombre blanco nos compre nuestra Tierra.

Pero mi pueblo pregunta: ¿qué es lo que quiere el hombre blanco? ¿Cómo se puede comprar el Cielo, o el calor de la Tierra, o la velocidad del antílope? Cómo vamos a venderos esas cosas y cómo vais a poder comprarlas? Es que, acaso, podréis hacer con la Tierra lo que queráis, sólo porque un Piel Roja firme un pedazo de papel y se lo dé al hombre blanco?

¿Si nosotros no poseemos el frescor del aire, ni el brillo del agua, cómo vais a poder comprárnoslo? ¿Es que, acaso, podéis comprar los búfalos cuando ya habéis matado al último?

Consideraremos vuestra oferta. Sabemos que si no os la vendemos vendrá el hombre blanco y se apoderará de nuestra Tierra. Pero nosotros somos unos salvajes.

El hombre blanco que va en pos de la posesión del poder, ya se cree que es Dios, al que le pertenece la Tierra. ¿Cómo puede un hombre apoderarse de su madre?

Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestra Tierra. El día y la noche no pueden vivir juntos. Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestro días.

Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos con dulce comidas y dulce bebidas.

No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Sólo algunas horas, un par de inviernos, y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta Tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo, que en otros tiempo fue tan poderoso y lleno de esperanza como el vuestro.

Pero, ¿por qué consternarse por la desaparición de un pueblo? Los pueblos están constituidos por hombres. Es así. Los hombres aparecen y desaparecen como las olas del mar. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios camina a su lado, y habla con él, como el amigo con el amigo, puede librarse del común destino. Quizá seamos hermanos. Esperamos verlo.

Sólo sabemos una cosa -que quizá un día el hombre blanco también descubra-, y es que nuestro Dios, es el mismo Dios suyo, Vosotros, quizá, penséis que le poseéis -igual que tratáis de poseer nuestra Tierra-, pero no podéis. Es el Dios de todos los hombres, lo mismo de los Pieles Rojas que de los blancos. Aprecia mucho esta Tierra y el que atente contra ella significa que desprecia a su Creador.

También los blancos desaparecerán, y quizá antes que otras estirpes. Continuad contaminando vuestro lecho y una noche moriréis en vuestra propia caída. Pero al desaparecer brillaréis por el fuego del poderoso Dios, que os trajo a esta Tierra, y que os destinó a dominar al Piel Roja en esta Tierra.
Este destino es para nosotros un enigma. Cuando todos los búfalos hayan muerto, los caballos salvajes hayan sido domados, y el rincón más secreto del bosque haya sido invadido por el ruido de muchos hombres, y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura, y el águila se haya ido, esto significará decir adiós al veloz potro y a la caza.

El final de la vida -y el comienzo de la otra vida. Dios os concedió el dominio sobre estos animales, los bosques y los Pieles Rojas por un determinado motivo. Y es motivo es un enigma para nosotros.

Quizá podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales ofrece a los hijos en las largas noches invernales, y qué visiones arden en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana.

Pero nosotros somos salvajes, los sueños del hombre blanco nos están ocultos, y porque nos están ocultos nosotros vamos a seguir nuestro propio camino.

Pues, ante todo, nosotros estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.

Consideraremos vuestra oferta. Si aceptamos es sólo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá allí podamos acabar los pocos días que nos quedan viviendo a vuestra manera.

Cuando el último Piel Roja de esta Tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques.

Pues ellos amaban esta Tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra Tierra, amadla, como nosotros la hemos amado. Cuidad de ella, como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de esta Tierra tal como os la entregamos.

Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservadla para vuestros hijos, y amadla, tal como Dios nos ama a todos. Pues hay algo que sabemos, que Dios es el mismo Dios.

Esta Tierra es sagrada para Él. Ni siquiera el hombre blanco se puede librar del destino común.

Quizá somos hermanos. Esperamos verlo.

屈原 Qü Yüan (340 a.J.C.- 278 d.J.C.)- Duan Wu Jie, 端午节 Fiesta del Barco del Dragón o Shi Ren Jie, 诗人节, Fiesta del poeta

屈原 Qü Yüan (340 a.J.C.- 278 d.J.C.)- Duan Wu Jie, 端午节 Fiesta del Barco del Dragón o Shi Ren Jie, 诗人节, Fiesta del poeta

Hoy, 5º día del 5º mes lunar, que equivale al solsticio de verano, se celebra en China el Duan Wu Jie, 端午节 Fiesta del Barco del Dragón o Shi Ren Jie, 诗人节, Fiesta del poeta, en recuerdo del primer y gran poeta chino Qu Yuan.

屈原, Qū Yuán, Ch’ü Yüan, del 340 al 278 a. de J.C. nació en el Estado de Chu, actual distrito de Zigui, provincia de Hubei. en la época de los Reinos Combatientes, poco antes de que el emperador Qin Shihuang unificara China. Su obra está recopilada en las Elegías de Chu. 楚辭: 楚辞, Chǔcí, también conocidas como Canciones del Sur o Canciones de Chu.

Qu Yuan considerado uno de los más grandes poetas de China o el primer poeta chino, llegó a ser ministro del rey Huai, del reino de Chu, e hizo grandes reformas internas, creando leyes y rebajando impuesto; también, procuro que los líderes lo fueran por sus méritos y no por sus privilegios intentando, asi, evitar una corrupción creciente, pero esto le atrajo el odio de los nobles y funcionarios corruptos y, estos, por medio de conspiraciones apartaron a Qu Yuan de los puestos de poder y pusieron al rey Huai contra él. En Política Exterior Qu Yuan se alió con el estado de Qi para evitar la excesiva fuerza del estado de Qin. Huai, malaconsejado por sus subditos se alió con el estado Qin y envió a Qu Yuan al exilio.

A raiz de ello el estado de Chu entró en crisis. Zhang Yi, enviado del estado Qin, sobornó al viceprimer ministro Jin Shang y a la concubina favorita del rey Huai para dar por terminada la alianza entre Chu y Qi. Ello devino en la derrota de Chu en varias batallas contra los ejércitos de Qin. Cuando, algunos años más tarde concluyó la alianza entre Qin y Chu, el rey Huai llamó de regreso a Qu Yuan de nuevo a la capital, pero sin apenas participación en el gobierno fue nombrado Señor de los Tres Clanes. Poco después, el rey de Qin invitó al rey Huai de Chu a formar otra alianza, con el verdadero objetivo de raptarlo. Qu Yuan se opuso fuertemente a que Huai aceptase la invitación pero no pudo evitarlo, funcionarios traidores y corruptos lo impidieron. Qu Yuan fue enviado de nuevo al exilio, a un lugar aún más remoto. Mientras permaneció exiliado, el Estado Chu se debilitaba por días y el Estado Qin continuó ampliando su territorio y amenazando a Chu, hasta invadirlo con su ejército en 280 d.J.C.

Qu Yuan exiliado y apartado del gobierno de su amado Chu sólo halló alivio y desahogo en la poesía. Uno de sus poemas antológicos, Poema del Sur, aborda el diálogo en Hunan entre un pescador y un anciano desesperado a orillas del lago. El pescador pregunta: “¿No es usted el Señor de los Tres Clanes, Qu Yuan? ¿Cómo ha caído en este estado?” Qu Yuan contesta: “Cuando todos se revuelcan en el fango, sólo yo sigo impoluto”. También, de sus 23 o 25 poemas, es muy conocido su poema Lisao - Dolor en la lejanía y destacan Preguntas al Cielo, las Nueve Canciones, las Nueve Elegías y el Réquiem.

Lisao o Dolor de la Lejanía es el poema clásico chino antiguo más largo, consta de 2.477 caracteres en 373 versos, tiene un fuerte carácter autobiográfico encubierto por metáforas y analogías. En el narra la maldad, la avaricia, la lascivia y la brutalidad de nobles y funcionarios y evoca la figura de un patriota integro, justiciero y valiente.

En Preguntas al Cielo, un poema único y uniforme en la literatura china el poeta hace 173 preguntas acerca del cielo, la tierra, los dioses y la humanidad, exhibiendo su conocimiento de la astronomía, la geografía, la historia, la filosofía y las religiones. Estas preguntas expresan y buscan respuestas a su escepticismo sobre las leyendas antiguas, los fenómenos naturales, el ascenso y declive de las dinastías y la venganza. Hoy en dia todavía no se ha hallado respuesta a muchas de estas preguntas.

El porqué del Duan Wu Jie, 端午节 o Shi Ren Jie, 诗人节

En 278 d. J.C. el general de Qin, Bai Qi, y sus tropas capturaron Ying, la capital de Chu, y destruyeron el mausoleo real. El rey de Chu huyó aterrado. La ciudad fue reducida a ruinas, dejando a sus habitantes en la pobreza y desolación. Qu Yuan se sintió tan afligido por la derrota de su Estado y no pudiendo concebir la vida como ciudadano de un estado conquistado, en el quinto día del quinto mes lunar, Qu Yuan se suicidó lanzándose atado a una piedra al río Miluo, un afluente del río Xiangjiang, en la provincia de Hunan.

Ante la destitución y muerte de Qu Yuan el pueblo sintió un gran pesar por la pérdida del gran poeta y al conocer el suicidio, aldeanos y pescadores fueron a rescatarle de las aguas, conduciendo embarcaciones que construyeron con figuras de dragón, buscándolo a lo largo de todo el río Miluo e, incluso hasta el extenso lago Dongting, pero no pudieron encontrarlo. Para que su cuerpo no fuera devorado por los peces lanzaron al agua arroz glutinoso. El cuerpo de Qu Yuan fue encontrado, más tarde, en un lugar llamado Luoyuan y fue enterrado en una colina junto al río Miluo donde se le construyó un templo conmemorativo.

Cuenta la leyenda que el espíritu del poeta se apareció en el pueblo y les dijo que tiraran el arroz al río envuelto en hojas de bambú con lazos de cinco colores, así el monstruo Chiao Lung, que a causa de comer arroz provocaba inundaciones, sintiría temor y así se evitarían las inundaciones. Estos paquetitos de arroz zong zi o tsung tzu 粽子, masas de arroz glutinoso en forma de pirámide envueltas en hojas de bambú o caña, tan parecidos a los tamales, hoy en día son un alimento típico en estas fechas; también se celebran carreras de barcos con forma de dragón en Taipei y participan barcos de países europeos y de Estados Unidos.

http://www.chinapage.com/quyuan1.html

 

Hanuman y el monte Kailash

Hanuman y el monte Kailash

 

Hanuman, es el dios-mono de la religión hindú, sanātana dharma, la religión o ley eterna. Nacido de su madre mona Anajani, hijo de Shiva y Vayu, discípulo primero de Surya, el sol, y posteriormente del Señor Rama. Hanuman representa el devoto perfecto, que entrega todo al Señor: cuerpo, palabra y mente. Fuente de inspiración para todo bhakta, ejemplo de humildad y lealtad a su Maestro, él poseía todas las cualidades del discípulo.


El Ramayana es una de las dos grandes epopeyas de la India, junto al Mahabarata. En el Ramayana se cuenta la historia de Rama, octavo avatar de Vishnu sobre el planeta tierra, que una vez más descendio para restablecer el equilibrio entre la luz y la oscuridad. Allí se cuenta como el príncipe Rama fue exiliado al bosque durante muchos años, y como su amada Sita fue raptada por Ravana, y posteriormente rescatada por Sri Lanka. Se dice que en el mismo momento que miró al hermoso Rama, supo que él era el mismo Narayana, la Suprema Personalidad Divina, encarnada y en ese mismo momento le amó y le empezó a servir.

Tres historias de Hanuman, el discípulo perfecto.
Los relatos sobre Hanuman son una gran fuente de inspiración para el discípulo que sigue a un Maestro o para el devoto que se dirige fervientemente hacia la divinidad, la mayor parte de ellas se extraen del Ramayana.

La primera historia cuenta como la lealtad y empeño de Hanuman hacían que siempre tuviera éxito en todas las misiones encomendadas por el Señor. Durante la batalla final contra el demonio Ravana, Laxmana, el hermano más joven del Señor Rama, estaba fatalmente herido. Hanuman recibió la misión de traer una hierba curativa de una colina cerca de la Montaña Kailash en lo profundo del Himalaya. ¡Hanuman voló rápidamente encima del mar y la tierra (la batalla estaba teniendo lugar en Sri Lanka), pero cuando Él alcanzó la colina designada, no podía reconocer la hierba curativa. Así que sin duda alguna arrancó la colina entera y voló con ella hasta el otro extremo de la India, para llevar la hierba correcta a Rama. El discípulo perfecto busca y encuentra siempre la manera de realizar aquello que le fue encomendado por su Gurú y sabe que no hay posibilidad ninguna de fallar.
Tras las grandes aventuras acontecidas se cuenta en el Ramayana como Sita le entregó a Hanuman un bello collar de perlas muy raras de incalculable valor, como agradecimiento a su generosidad, dedicación y heroísmo. Entonces Hanuman examinó cuidadosamente el collar, lo olió, lo escuchó, lo palpó y seguidamente rompió una de las valiosas perlas, aplastándola con su gran fuerza, y observando si en su interior se encontraba lo único que para el tenia valor, Rama. Una a una fue destrozando todas las perlas del collar, nadie entendía que hacia y al preguntarle sobre su conducta dijo: “Solo trato de examinar si en estas perlas se encuentra Rama, o su santo nombre. No pude encontrar su nombre grabado en el exterior, ni escuché su sonido, ni su fragancia o su imagen, si estas perlas no contienen al Señor Rama en el interior, para mi son algo sin valor, solo piedras” Así el discípulo devoto en todas las cosas, objetos y acciones busca la constante presencia de su maestro.


Hanuman pensaba constantemente en el Señor y su Señora Sita, todo su cuerpo pensaba en ellos, cada uno de sus pelos vibraba con el nombre de Rama sin interrupción. Su devoción era tal que una vez dijo que Rama y Sita vivían en su corazón y los miembros de la corte real se rieron de él, se abrió el pecho y las formas trascendentales del rey y reina aparecieron ante la corte para su asombro. Hanuman simboliza la total fusión de Maestro y discípulo, la iluminación por la devoción al Gurú.

Mantra de Hanuman

Om Sri Hanumate Namah

Es el mantra principal de Hanuman, que puede ser cantado con los otros 108 nombres de Shri Hanuman. Algunos de estos 108 nombres describen sus cualidades divinas, recitándolos el devoto se sintoniza con esas cualidades: Vijitendriya, significa el que controla los sentidos, Shatakanttamadapahate, el destructor de la arrogancia (shatakantta), Sagarotharaka el que saltó al otro lado del oceano, Shuchaye el que es puro y casto, Shrimate el que es honrado, Sphatikabha el que es impecable y claro como el cristal, Vajrakaya el de “cuerpo diamantino”.

La promesa de Hanuman
Muchas son las cualidades y siddhis, que tuvo el rey-mono Hanuman: La perfecta coordinación del pensamiento, la palabra y la acción, gran fuerza física, estabilidad mental y carácter virtuoso. Erudito de los Vedas y los Shastras, tan sabio como humilde. Era capaz de volar, cambiar de tamaño a voluntad hasta ser como una montaña. Pero por encima de todas resplandece su total devoción. Debido a su profundo amor, Hanuman prometió que allí donde se recitara el nombre divino de Rama allí estaría él, que donde hubiera un devoto que cantara el nombre de su Señor él descendería para cantar Kirtans juntos. Y realmente es así, allí donde uno o más bhaktas se reúnen, parar cantar a la divinidad, Hanuman desciende y acompaña al aspirante espiritual en su shadana para elevar su vibración hasta ser uno con el Verbo divino.

Jai Jai Jai Hanuman Gosahin
Kripa Karahu Gurudev ki nyahin

Cruz Egipcia o Ankh

Cruz Egipcia o Ankh

 

La Cruz Egipcia es una Cruz coronada por un círculo. Se la considera la "Clave de la Vida" .

El círculo superior representa a la mujer, el que también sugiere a la divinidad, la fuente de vida que dota de energía universal y movimiento a lo terrenal simbolizado por la línea horizontal. La parte que se encuentra debajo del círculo tiene la forma de una T mayúscula, que representa el deseo de regresar en forma definitiva al seno del Padre Espiritual. La parte recta representa al hombre.

La Cruz Egipcia se utiliza como amuleto protector, protege contra las enfermedades, los malos espíritus y a la pareja. Puede apoyarse sobre la cabeza de una persona enferma para curarla y recitando la siguiente oración:

"Sekhet te de vida larga y sana, manteniendo lejos los demonios del sufrimiento. Así es, en el cielo y la tierra"

Baltasar Gracián - Corona de la discreción

Baltasar Gracián - Corona de la discreción

 

Panegiri

Zaherían a la lengua los huesos del cuerpo humano su tan murmurada flaqueza; ponderaban aquella su liviandad, con que no repara en anticiparse al mismo entendimiento, y no acababan de exagerar los vulgares empeños de su ligereza.

Pero la lengua, no faltándose a sí misma, defendíase con el corazón, que, siendo principio de la vida y rey de los demás miembros, es también de carne todo él. Excusábase con el cerebro, que, siendo asiento de la sindéresis, es muy más muelle que ella; pero no le valía, porque respondieron entrambos por sí, el corazón representando su valor y el cerebro apoyando su mucha estabilidad.

Viendo la lengua lo que la apuraban, sacando fuerzas de su propia flaqueza, dijo: ¿Qué, tan débil os parezco? Pues advertid que, si yo quiero, soy más fuerte que el más sólido de todos vosotros, y, aquí donde me veis toda de carne, basto yo a quebrantar diamantes, que no digo ya huesos. Riéronlo mucho todos, especialmente los dientes, que hicieron amago de detenerla, como suelen. Sí, yo lo digo, repitió ella, y lo probaré con tal evidencia, que todos la confeséis con aclamación. Sabed, y nótelo todo el mundo, que cuando yo digo la verdad, soy lo fuerte de lo fuerte, nadie entonces me puede contrastar, y en fe de ella, todo lo sujeto.

Fuerte es un rey que todo lo acaba; más fuerte es una mujer, que todo lo recaba; fuerte es el vino, que ahoga la razón; pero más fuerte es la verdad, y yo que la mantengo. “Verdad, verdad”, exclamaron todos, y diéronse por vencidos. Quedó triunfante la lengua, haciéndose mil en repetir y en celebrar este victorioso suceso.

Tiene esta gran reina su retiro en el corazón y su tribunal en la lengua; aquí vienen a parar todas las causas, si no de primera instancia, por apelación de desengaño.

Así sucedió en aquella célebre contienda que tuvieron entre sí las más sublimes prendas de un varón consumadamente perfecto, sobre el ya globo de oro, para ápice de su inmortal corona. Contendían la alteza de ánimo, la majestad de espíritu, la autoridad, la estimación, la reputación, la universalidad, la ostentación, la galantería, el despejo, la plausibilidad, el buen gusto, la cultura, la gracia de las gentes, la retentiva, lo noticioso, lo juicioso, lo inapasionable, lo desafectado, la seriedad, el señorío, la espera, lo agudo, el buen modo, lo plático, lo ejecutivo, lo atento, la simpatía sublime, la incomprehensibilidad, la indefinibilidad, con otras muchas de este porte y grandeza.

Comenzó al principio por una generosa emulación, y vino a parar después en un bando tan declarado cuan esclarecido; no sólo ya entre las mismas prendas, sino entre los valederos de ellas. Eran estos, aunque pocos singulares, los mayores hombres de los siglos. Gigantes todos de la fama, prodigios de las eminencias; al fin, todos ellos inmortales héroes.

Competían como apasionados y diligenciaban como poderosos, adelantando cada uno su realce; los sabios por razón, los valerosos por fuerza y los poderosos por autoridad. Fue tal el tesón de inmortalidad, con tal inflamación de aplauso, que se vio arder todo el reino de la heroicidad en esta lucidísima guerra.

Discurría varia la Fama, y muy equívoca la Fortuna, según los tiempos, los usos, y los genios de las gentes, con que cada uno abundaba en su sentir, y nunca se declaraba la victoria. Considerando los varones sabios que el Litigio fue hijo del Caos y parto de la Confusión, propusieron a los demás el llevar esto por tela de juicio y no de la contienda; convinieron todos y remitiéronse al acierto de una sabia, prudente y justísima sentencia. Mas, de una dificultad, como se suele, dieron en otra mayor, y fue a qué tribunal acudirían.

Porque Astrea muchos días ha que, desahuciando el mundo, se retiró al cielo. Ir a Momo era condenarse todos; porque la murmuración a nadie da justicia, ni aun arbitrio; todo lo condena. Sola quedaba la Verdad, mas ella ha muchos siglos que dio en cuerda, retirándose a su interior, fingiéndose acatarrada, y aun muda. Con todo eso, a ruego de sus amartelados sabios, y pidiendo primero salvoconducto a los reyes, que por esta sola vez se lo concedieron, dejose ver más hermosa cuanto más de cerca, más galante cuanto más desnuda, que tomó de la primavera con el nombre la belleza. Traía poco séquito, pero lucido, y, aunque aborrecida de muchos, fue acatada de todos.

Sentose en su tribunal a la luz del mediodía. Comenzaron a informar las partes, haciéndose encomios al modo que quedan referidos. Alabolas a todas, y con tal singularidad a cada una, que parecía decantarse a ella, mas al cabo se declaró, diciendo: Eminentísimos realces del varón culto, plausibles prendas del varón discreto; confieso ingenuamente que a todos os admiro y a todas os celebro, pero no puedo dejar de decir la verdad, por no faltarme a mí misma. Digo, pues, que brilla un sol de los realces, lucimiento de las prendas, esplendor de la heroicidad y de la discreción complemento. Tiene en vez de esfera, religiosa ara, en aquel cristiano Haro don Luis Méndez, idea mayor de esta primera prenda. Llamola Séneca el único bien del hombre; Aristóteles, su perfección; Salustio, blasón inmortal; Cicerón, causa de la dicha; Apuleyo, semejanza de la divinidad; Sófocles, perpetua y constante riqueza; Eurípides, moneda escondida; Sócrates, basa de la fortuna; Virgilio, hermosura del alma; Catón, fundamento de la autoridad. Llevándola a ella sola, llevaba todo el bien Biante; Isócrates la tuvo por su posesión; Menandro, por su escudo; y por su mejor aljaba, Horacio; Valerio Máximo no la halló precio; Plauto la hizo premio de sí misma, y el plausible César la llamó fin de las demás, y yo, en una palabra, la entereza.

El arquero Yí 羿 disparó a los nueve soles.

El arquero Yí 羿 disparó a los nueve soles.

 

羿射九日

在帝堯統治的時代,天上十個太陽一起出現,猛烈的陽光無情地燒焦了土地上的稻麥莊稼,曬死了樹木花草。人們沒有食物,饑餓乏力。而猛獸凶禽也由於環境惡化 食物短缺四出為害,以人為食。人間的帝王堯日日夜夜向上天禱告、呼救,於是天帝命令他最勇敢的一個神射手"羿"下界除害。羿長得虎背狼腰,配上天帝所賜的 彤弓素箭,十分威猛。他與妻子嫦娥一起降臨人間。
羿來到原野上,輕舒猿臂,彎弓搭箭,對著天上的十個太陽,一連發出了九枝流星一般的利箭。只聽得颼颼的風聲,箭箭中的,九個太陽紛紛墜地,天地間頓時清涼 下來。羿十分高興,正想鏟滅最後一個太陽,只見匆匆趕來的帝堯急忙向他擺手,堯說:"萬物生長離不開太陽,留下一個吧!"羿恍然大悟,收回了弓箭。地上萬 民感謝羿的巨大功德,但是十個太陽都是天帝的兒子,羿殺死了九個,也得罪了天帝,所以他只好留在人間了。

 

El Emperador Yao

El Emperador Yao era el cuarto de los Cinco Emperadores Míticos, que vivió hacia el siglo XXI a.C. en China. Los acontecimientos más relevantes de su reinado aparecen en el Shujing, primera compilación de textos históricos de China. Como en este libro no se menciona a los emperadores anteriores, se suele citar a Yao como el primer emperador de la Antigüedad. Aunque su vida forma parte de la leyenda, los historiadores confucianistas, como Sima Qian, que le incorpora en sus anales, le consideran un personaje clave, por su particular “virtud” y su contribución a la civilización china.

Yi, ser celestial, era bien venido a las dependencias del insigne emperador, disfrutaba pasando gran parte de su tiempo en su compañía. Durante sus largas visitas, Yi aprovechaba para practicar su tiro y enseñar a los arqueros del reino a administrar su puntería y destreza con mesura. Yi era un arquero al servicio de la humanidad, pero bien era cierto que cuando el emperador Yu hizo su remodelación de China para hacer de sus tierras un lugar mejor para vivir, fue el arquero quien le ayudo a expulsar los dragones y todas las fuerzas del mal confinándolas en las marismas, mientras el emperador realizaba la ardua tarea con sus fieles de canalizar la tierra para que el agua se dirigiese al mar. Estos canales y riachuelos hicieron de China un lugar fértil a su paso. Dicen que Yu se valía del dragón alado y eventualmente se convertía en oso para poder abrir caminos en las enormes montañas, de ahí quizá que fuera posteriormente bautizado como Yu el Grande. En honor y agradecimiento a la ayuda prestada por Yi, el emperador mandó a su mejor herrero forjar un mandilete de oro. Esta soberbia pieza para la diestra mano del arquero, llevaba un grabado de indiscutible belleza y un conjuro protector que solamente el emperador era capaz de descifrar. Si bien, a pesar de la bienaventuranza de la amistad entre el arquero y Yu, se oían comentarios de gente que intentaba concitar al pueblo contra ellos, y el conjuro que protegía esa fraternal relación desechaba de inmediato cualquier mal.

 

羿, disparó a los nueve soles.

Documentos antiguos de inscripciones nos dicen como durante el tiempo de la dinastía Chou (c. 1027-221 A.C.), los chinos creían que existían que Diez soles que apareceían en el cielo alternándose durante la semana China de diez días. Cada día los diez soles viajaban con su madre, la diosa Xi He, al Valle de la Luz en el Este. Allí, Xi He lavaba a sus hijos en el lago y los ponía en las ramas de un enorme árbol de Morera llamado fu-sang. Desde el árbol, solamente un solo sol se ponía en el cielo para el viaje de un día, hasta alcanzar el monte Yen-Tzu en el Oeste lejano.

Cansados de esta rutina, los diez soles decidieron aparecer todos juntos. El calor se acrecentó e hizo la vida en la Tierra insoportable, secando los campos de arros, los árboles, las flores y dejando al hombre sin alimento. Para prevenir la destrucción de la Tierra, el emperador Yao le pidió a Di Jun, el padre de los diez soles, que convenciera a sus hijos de que aparecieran sólo uno cada vez. Ellos no le hicieron caso, entonces Di Jun mandó al arquero Yi, armado con su arco rojo y diez flechas blancas para que asustara a los soles desobedientes. Sin embargo, Yi  les disparó, derribando nueve soles y solamente el Sol que vemos hoy permaneció en el cielo. Di Jun se enojó tanto por la muerte de sus nueves hijos que condenó a Yi, hasta entonces perteneciente al reino celestial, a vivir como un mortal común en la tierra. El emperador Yu lo acogió en su hogar agradecido por el mal que había evitado, devolviendo la paz y la vida al reino y en su lecho el emperador lo vio morir muchos años más tarde. Murió como mortal, pero siempre fue venerado como un dios y no hay una sola persona en China que no haya oído hablar de sus hazañas y facultades. Admirado y respetado, Yi fue siempre considerado un dios en la cultura china, desde entonces y hasta nuestros días.