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吸精鬼 - Xī jīng guǐ, vampiro chino

吸精鬼 - Xī jīng guǐ, vampiro chino

Existe una leyenda de que en China existía un personaje similar a Drácula, era un noble que se alimentaba de la esencia vital de sus víctimas con la idea de alcanzar la inmortalidad. La historia de este vampiro, que coincide con la agonía de las dinastías, lo que nos deja es una lección moral y, quizás, de historia. El personaje se llamaba Xī jīng guǐ, 吸精鬼, algo así como fantasma chupador de la esencia vital, y era un noble que, supuestamente, vivió durante la dinastía Qing, 清朝.

Xī jīng guǐ, 吸精鬼, en origen no fue noble pero su gran determinación ante el sufrimiento y el hambre le llevó a un estudio obsesivo, orientado hacia sus interesados fines. Xī jīng guǐ, 吸精鬼, estudiaba detenidamente a las personas que le habían arrebatado la felicidad en su infancia y sobretodo observaba que es lo que estás personas deseaban o admiraban y se convertía en un experto en esos temas, fueran los que fueran, cubierto de gran brillantez, aunque aparente, despertaba así el interés de sus víctimas y los arrastraba por medio de sus debilidades y pasiones. Nunca profundizaba del todo en los temas con los que cautivaba a sus víctimas sólo lo suficiente para captar su atención y apoderarse de sus almas, aparte de eso, utilizaba simples técnicas psicológicas como la temeridad a los dioses por medio de mantras o conjuros y un carácter irascible y temible que todos temían despertar pues le atribuían poderes de los que en realidad carecía.

Xī jīng guǐ, 吸精鬼, lo primero que hizo es seducir a su padre pues era hijo de una de sus terceras o cuartas esposas a las que en época de crisis abandonó, así como a los hijos que tuvo con ellas. Su padre era una persona bien situada y Xī jīng guǐ, 吸精鬼,  llegó a ser el hijo predilecto de su padre, por encima de sus hijos legítimos; también, consiguió admirar a todo el entorno social que le rodeaba. Así inició su adolescencia, obsesionado en su maquiavélico juego, aparentemente inocente, que le llevó a convertirse en un verdadero crápula, aficionado al juego, al licor y a las mujeres. Pasó a su madurez en una nube de alcohol y fatuidad haciendo y deshaciendo sin piedad. Al ver que envejecía y asustado por ello decidió no sólo robar la atención y los dineros de los que le rodeaban si no que entró a maquinar un sistema para robarles su esencia vital. En aquellos tiempo había una falsa creencia y era que acostarse con vírgenes daba vitalidad a los ancianos pero Xī jīng guǐ, 吸精鬼, observó que no solo las vírgenes, de las que a veces se alimentaba pero resultaban caras y difíciles de encontrar, tenían vitalidad si no que había mujeres que tenían una gran cantidad de shen, vitalidad, que podían cumplir el mismo papel y preferiblemente si eran infertiles pues eso evitaba el problema de tener que cargar con hijos. Con su arte las observaba y les ofrecía lo que ellas querían, con halagos y una entrega que toda mujer recibe totalmente desarmada conseguía seducirlas; después creaba lazos y las rodeaba de personas que las vigilaran. Una vez había sometido a sus víctima les hacía pasar la prueba del cangrejo, para saber que no tenían ninguna enfermedad contagiosa, pues se tenía la falsa creencia de que si al comer cangrejo aparecían erupciones es que la persona tenía una enfermedad contagiosa. Una vez superaban esta prueba, sin piedad las drogaba y las violaba y, mientras ellas estaban inconscientes, realizaba extraños ritos, que aún hoy en día se desconocen, con el fin de conseguir la inmortalidad. Pasados unos años sus mujeres, que eran muchas, extrañamente, todas, morían. Xī jīng guǐ, 吸精鬼, creía que era porque les había extraído toda su sustancia vital pero en  realidad era por el tóxico que la droga que les administraba contenía, que les provocaba una intoxicación de la sangre que alteraba sus células y, finalmente, daba fin a sus vidas.

Xī jīng guǐ, 吸精鬼, llegó a una edad no muy avanzada con un brillo especial, el de su fatuidad. Un día conoció a Shen chún dù, 神纯度, que tenía, a pesar de su edad, un brillo como de niña y aplicó sus artes para seducirla y lo consiguió, pero Shen chún dù, 神纯度, que no se dejaba atrapar por los miedos a los dioses, porque su corazón era puro, aprovechó que él se fue de viaje, para desaparecer. Al principio, se sintió horrorizada de la maldad del hombre que la había seducido y de haber ofrecido su alma a semejante crápula y entró en una terrible tristeza. Pero un día se despertó con la determinación de ayudar a otras mujeres para que no cayeran en las garras de semejante personaje diabólico ni de otros por el estilo. Shen chún dù, 神纯度, dedicó su vida a enseñar a las mujeres a diferenciar las apariencias y a cultivarse y formó un lugar en la montaña en el que reinaba la armonía y la felicidad.

Xī jīng guǐ, 吸精鬼, a pesar de seguir sus métodos para alcanzar la inmortalidad, día a día se fue convirtiendo en un viejo decrépito, apenas dormía si no era porque caía atiborrado de alcohol y su mirada carecía completamente de shen , poco a poco fue perdiendo su poder y su atractivo. Un día oyó hablar de Shen chún dù, 神纯度, de su belleza, a pesar de su avanzada edad, y de la felicidad que reinaba en su montaña y decidió ir a verla.

Shen chún dù, 神纯度 estaba cantando y recogiendo frutas cuando lo vio llegar y su corazón dio un vuelto, no de miedo, si no de compasión y tristeza porque Xī jīng guǐ, 吸精鬼, subía arrastrándose, porque sus piernas habían perdido fuerza, su rostro estaba enjuto y su piel amarillenta y llena de pústulas, pues el método del cancrejo en realidad no era más que superchería. Xī jīng guǐ, 吸精鬼, se acercó a ella y se quedó mirándola perplejo y le preguntó: “¿Shen chún dù, 神纯度, cómo es posible que sigas pareciendo una niña y que tu piel esté tan tersa y tus ojos tengan ese brillo?”. Shen chún dù, 神纯度, sonrió con dulzura y le dijo: “Xī jīng guǐ, 吸精鬼, mi alma está tranquila, no tengo energías turbias, ni deseos que me causen preocupación, no tengo necesidad de pensar para obtener mi energía porque mi energía está en mi, solo me limito a compartirla con las personas que me rodean y con la naturaleza. No la gasto en oscuros propósitos que puedan dañar a otros movida por el egoísmo y la obsesión; he sabido perdonarme y perdonar y, día a día, mi energía ha ido creciendo sin yo proponérmelo. Y en parte todo ello te lo debo a ti, Xī jīng  guǐ, 吸精鬼”.

Esta historia de vampiros también nos habla del bien y del mal y de la virtud. Nació en un momento de cambios o gracias a ella nació una época en la que los nobles vampiros desaparecieron y China comenzó otra forma de vida diferente, como el fin de nuestra época medieval.

 

 

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