Danza aérea en Sporting Club Russafa
Domingo 27 de abril a las 21.00 horas.
Calle Sevilla, 5
Información y reserva!:
606
22
28
78
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Domingo 27 de abril a las 21.00 horas.
Calle Sevilla, 5
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Mañana, martes 22 de abril actúa Joan Soler Trío en Jimmy Glass. El trío lo componen: Joan Soler, a la guitarra; Lucho Aguilar, al contrabajo y Juanjo Garcerá, a la batería.
¡Lujo!
http://www.myspace.com/joansoler
http://www.myspace.com/luchoaguilar
Será a las 21.00 horas en Jimmy Glass.
Calle Baja, 28
Barrio del Carmen - Valencia
http://www.freewebs.com/jazzinreggae/luchoaguilarbassman.htm
Wang Bo, 王勃, poeta de la dinastía Tang, que nació en la actual Hejing, provincia de Shanxi.
En mi casa de la montaña
Laud en mano, abro la puerta
Y entro en mi casa de la montaña
Levanto mi copa y bebo
Frente a mi amada.
Estanque rodeado de flores y árboles,
Todo plateado por la luna:
Un nuevo mundo de primavera.
*
En las afueras de la ciudad en primavera
Cantando, bebo solo,
En mi jardín vacio.
Compongo unos poemas
en este hermoso día.
Las orquideas invaden las estrechas sendas.
Los sauces cubren el largo arroyo.
Ha terminado la lluvia.
Las flores mojadas
Brillan como perlas.
Calmado el viento, me parece
Que hay menos hojas en los árboles.
Quiero embriagarme a gusto
Como los ermitaños.
Solo temo que en mi jarra
No haya suficiente vino.
*
Aimé Fernand David Césaire, nació un 26 de junio de 1913 y nos dejó ayer 17 de abril del 2008. Aimé Césaire: poeta, ensayista, estadista, dramaturgo y trabajador social de Martinica.
Cuaderno del Retorno a una Tierra Nativa (Fragmentos)
Oh amistosa luz
Oh fresco manantial de luz
Esos que no han inventado nada, ni la pólvora, ni la brújula
Esos quienes no pueden utilizar ni los motores, ni la electricidad
Esos quienes no han explorado ni los mares, ni los cielos
Sin los cuales la tierra no sería la tierra[…]
Mi negritud no es una piedra, su sordera arrojada contra el clamor del día
Mi negritud no es un líquido que fenece sobre el ojo muerto de la tierra
Mi negritud no es torre ni catedral
Ella establece raíces en la roja carne de la tierra
Ella establece raíces en la ardiente carne de los cielos
Ella rompe a través de la opaca postración con su proba paciencia
¡Eia por la real Cailcedra!
Eia por esos que nunca han inventado nada
Por esos que nunca han explorado nada
Por esos que nunca han conquistado nada
Pero permanecen cautivados por la esencia de todas las cosas
Ignorantes de las superficies, pero cautivados por la moción de todas las cosas
Indiferentes a la conquista, pero jugando el juego del mundo
Poros de toda la respiración del mundo
Lugar fraternal de toda la respiración del mundo
In consumible canal para todas las aguas del mundo
Destello de fuego sagrado del mundo
Carne de la carne del mundo pulsando contra la moción del mundo […]
Escuchen al mundo blanco
Horriblemente fatigado por sus inmensos esfuerzos
Sus rígidas articulaciones estallan bajo las duras estrellas
Escucha la rigidez de su acero azul atravesar la carne mística
Sus engañosas victorias andan espiando sus derrotas
Escucha las grandiosas coartadas de sus compasivos tropiezos
¡Compasión para nuestros omniscientes e ingenuos conquistadores ¡
Eia por duelo y sus ubres de reencarnadas lágrimas
Por esos que nunca han explorado nada
Por esos que nunca han conquistado nada[…]
Concédeme la salvaje fe del hechicero
Concede a mis manos el poder de amoldar
Concede a mi alma el temperamento del sable
No vacilaré. Haz de mi cabeza un testaferro
Y de mí, mi corazón, no me conviertas ni en padre, ni en hermano,
Ni en hijo, sino en padre, hermano, e hijo
No esposo, sino en el amante de esta única gente[…]
Haz de mí comisario de su sangre
Haz de mí depositario de su resentimiento
Haz de mí un hombre del final
Haz de mí un hombre del principio
Haz de mí un hombre de meditación
Pero también haz de mí un hombre de germinación
Haz de mí el ejecutor de estas sublimes palabras
El tiempo ha llegado para tomar acción como un hombre valiente –
Pero en hacerlo, mi corazón, presérvame de todo odio
No me conviertas en ese hombre repulsivo por quien sólo siento odio
Porque atrincherado como estoy en esta raza única
Tú sabes de mi amor tiránico
Tú sabes que no es del odio a otras razas
Que yo demando un azadón para esta raza única
Que lo que quiero
Es por hambre universal
Por sed universal
Los de Raza Pura
He aquí a través de mi oído tramado de rechinamientos
de dientes
y de cohetes sincopar de rudas fealdades
los cien caballos de raza pura relinchantes del Sol
en medio del marasmo.
¡Ah! Siento el infierno de las delicias
y por las brumas olorosas a huecos podridos imitando
desgreñadas
cabelleras –esperas respiraciones de ancianos
imberbes- la tibieza mil veces feroz
de la locura aullante y de la muerte.
Mas cómo, cómo no bendecir,
tal como no lo han soñado mis lógicas,
dura, agrietando a contrapelo su nauseabundo
hacinamiento
y su saburra y más patética
que la flor fructificante,
cómo no bendecir la polilla lúcida de las sinrazones.
Y oigo el agua que brota,
la nueva, la intocada, la eterna,
hacia el aire renovado.
¿Dije el aire?
Un menstruo de cadmio con gigantescas vejigas
expalmadas de albayalde de blancas mechas
de tormenta.
Paisaje esencial.
Tallados en la propia luz fulgurantes nopales
auroras crecientes inauditos blanqueos
enraizadas estalagmitas portadoras de luz
Oh ardientes latescencias prados hialinos
nevados haces
hacia los ríos del neroli dócil de los setos
maduran incorruptibles de lejana mica
su dilatada incandescencia.
El párpado de los rompientes vuelve a cerrarse –Preludio-
tintinean las yucas audiblemente
¿Quién
rapa
y arrapa
el rebumbio, más allá del corazón embarullado de este
tercer día?
¿Quién se pierde y se desgarra y se ahoga
en las enrojecidas olas de Siloé?
Ráfaga.
Las luces flaquean. Los ruidos rizoforan
y la rizófora
humea
silencio.
Bosteza el cielo de ausencia negra.
y he aquí que van
vagabundaje anónimo
hacia las seguras necrópolis del poniente
soles lluvias galaxias
fundidos en fraterno magma
y la tierra olvidada ya la soberbia de las tormentas
que en su vaivén orla desgarrones
perdida paciente en pie
endureciendo salvajemente la invisible marga de las conchas
fósiles
se extingue
y la mar pone a la tierra un collar de silencio
la mar que fuma la paz sacrificial
en que se entreveran nuestros estertores inmóvil con
extrañas perlas y mudas maduraciones
abisales
la tierra bota a la mar una comba de silencio
en el silencio
y he aquí la tierra sola
sin temblor ni contracción brusca de los músculos
sin azote de raíz
ni perforación de insecto
vacía
vacía como el día antes amanecida…
-¡Gracia!,¡gracia!
¿Quién clama gracia?
Puños abortados aglomeraciones taciturnas ayunos
hurra por la partida lírica
ardientes metamorfosis
licencias fulminantes
fuego, oh fuego
relámpago de nieves absolutas
caballería de química estepa
sacada de la mar con la marea de ibis
el semáforo aniquilado
suena en las amígdalas del cocotero
y veinte mil ballenas soplando
a través del líquido abanico
un núbil manatí mastica la brasa de los orientes.
Entre otras matanzas
Con todas sus fuerzas el sol y la luna se estrellan
los luceros caen como testigos demasiado maduros
y como una lechigada de ratones grises
no temas nada prevé tus crecidas aguas
que si bien se llevan la ribera de los espejos
han salpicado lodo en mis ojos
y veo veo terriblemente yo veo
que de todas las montañas de todas las islas
sólo restan los pocos dientes cariados
de la impenitente saliva de la mar
Yo reencontraré el secreto
Yo reencontraré el secreto del gran diálogo,
el secreto de las grandes combustiones.
Diré tormenta, río, diré tornado.
Diré hoja. Diré árbol.
Me mojarán todas las lluvias,
brillaré humedecido por todos los rocíos.
Igual que la sangre arrebatada en la corriente lenta del ojo de las palabras,
como caballos furiosos, como niños muy pequeños,
como coágulos, cubrefuegos, como ruinas de templo, como joyas,
correré lejos, lo suficientemente lejos como para desalentar a los mineros.
El que no me entienda, tampoco entenderá el rugido del tigre.
Soy el que canta con la voz
aherrojada en el jadeo de los elementos.
Es dulce ser nada más que un pedazo de madera,
un corcho,
una gotita de
agua en las aguas torrenciales del comienzo y del fin.
Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas.
La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda acuciada por lo Vedado.
Poema para el Alba
Arrebatos de carne viva
en los estíos explayados de la corteza cerebral
han flagelado los contornos de la tierra
los ranforinquios en el sarcasmo de sus colas
captan el viento
el viento que ya no tiene espada
el viento que ya no es sino una caña de pescar los frutos de
todas las estaciones del cielo
manos abiertas
manos verdes
para las bellas fiestas de las funciones anhídridas
nevarán adorables crepúsculos sobre las manos tronchadas de las
memorias respirantes
y de ahí
sobre las grietas de nuestros labios de Orinoco desesperado
la feliz ternura de las islas mecidas por el pecho adolescente
de las fuentes del mar
y en el aire y en el pan siempre renaciente de los esfuerzos
musculares
el alba irresistible abierta bajo la hoja
cual claror el impulso espinoso de las belladonas.
Sol serpiente
Sol serpiente ojo fascinado a mi ojo
y la mar piojenta de islas chascando los dedos de rosas
lanzallamas y mi cuerpo intacto de fulminado
el agua exalta los cascos de buques de luz perdidos
en la garganta sin gloria
de los torbellinos de témpanos que aureolan el corazón
humeante de los cuervos
nuestros corazones
es la voz de los rayos amansados girando en sus goznes
de hendijas
transmisión de anolis al paisaje de vidrios quebrados
son las flores vampiros en relevo de orquídeas
elixir del fuego central
fuego justo mando de noche henchido de abejas
mi deseo un azar de tigres sorprendidos en los azufres
pero el despertar estañoso se dora con los infantiles
yacimientos
y mi cuerpo de guijarro comiendo pescado comiendo
palomas y sueños.
el azúcar de la palabra Brasil en el fondo de la ciénaga.
Eslabón de la cadena Con trozos de cordel
con recortes de madera
con todos los despojos de todo
con golpes bajos
con hojas secas recogidas con pala
con restos de sábanas
con lazos desgarrados
con eslabones de cadena forzados
con huesos de morena
con látigos arrancados
con caracolas marinas
con banderas y tumbas descabaladas
por rombos
y trombas
construirte
Blues de la lluvia
Aguacero
Bello músico
Al pie de un arbol desvestido
Entre las armonias perdidas
Cerca de nuestras desencuadernadas memorias
Entre nuestras manos de derrota
Y pueblos de extraña fuerza
Dejamos colgar nuestros ojos
Y naciente
Desenrollando el cordon de un dolor
Sollozamos.
AIMÉ CESAIRE
MARTINICA
Para ver el mundo en un grano de arena,
y el Cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.
Aquel que se liga a una alegría
hace esfumar el fluir de la vida;
aquél quien besa la joya cuando esta cruza su camino
vive en el amanecer de la eternidad.
Tú, rubio ángel de la noche
ahora, cuando el sol descansa sobre las montañas, la luz
abrillanta la antorcha del amor; tu radiante corona
¡ ponla y sonríe sobre nuestro lecho nocturno !
Sonríe a nuestros amores,
y mientras echas las azules cortinas del cielo,
esparce tu helada de plata sobre cada flor que cierra sus dulces ojos
con oportuno sueño.
Deja que tu viento del este duerma sobre el lago;
habla el silencio con tus parpadeantes ojos,
y lava la oscuridad con plata. Pronto, muy pronto,
te retiras, entonces el lobo se enfurece,
y el león se queda a través del bosque pardo,
los pelajes de nuestros rebaños están cubiertos con tu sagrada helada,
protégelos con tu influencia.
El árbol que mueve algunos a lágrimas de felicidad,
en la mirada de otros no es más que un objeto verde
que se interpone en el camino.
Algunas personas ven la naturaleza como algo ridículo y deforme,
pero para ellos no dirijo mi discurso;
y aún algunos pocos no ven en la naturaleza nada en especial.
Pero para los ojos de la persona de imaginación,
la Naturaleza es imaginación misma.
Así como un hombre es, ve.
Así como el ojo es formado, así es como sus potencias quedan establecidas.
"No poseo nombre:
pero nací hace dos días."
¿Cómo te llamaré?
"Soy feliz.
Me llamo alegría."
¡Que el dulce júbilo sea contigo!
¡Bonita alegría!
Dulce alegría, de apenas dos días,
te llamo dulce alegría:
así tú sonríes,
mientras yo canto.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!
Proverbios del Infierno (1792)
En tiempo de siembra, aprende; en tiempo de cosecha, enseña; en invierno, goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
El camino del exceso lleva al palacio del saber.
La Prudencia es una vieja solterona, rica y fea, que la Incapacidad corteja.
Aquel que desea pero no actúa, engendra peste.
El gusano perdona al arado que lo corta.
Sumerge en el río a aquel que ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.
Aquel cuyo rostro no irradie luz, jamás será una estrella.
La Eternidad está enamorada de los frutos del tiempo.
La abeja laboriosa no tiene tiempo para el pesar.
Las horas de la locura las mide el reloj, pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.
Todo alimento sano se logra sin red ni cepo.
Usa número, peso y medida en año de escasez.
Ninguna ave se remonta demasiado, si lo hace con sus propias alas.
Un cuerpo muerto no venga injurias.
Tu acto más sublime es poner a otro delante de tí.
Si el necio persistiera en su necedad, se tornaría sabio.
Locura, capa de la villanía.
Vergüenza, capa del orgullo.
Las prisiones son edificadas con piedras de la Ley, los burdeles con ladrillos de la religión.
El orgullo del pavo real es la gloria de Dios.
La lujurias del chivo es la generosidad de Dios.
La ira del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es obra de Dios.
El exceso de pena ríe. El exceso de gozo llora.
El rugido de los leones, el aullido de los lobos, la ira del tempestuoso mar y la espada destructiva
Son porciones de eternidad demasiado grandes para el ojo humano.
El zorro condena la trampa, pero no a sí mismo.
El gozo fecunda. El dolor engendra.
Dejad que el hombre vista la piel del león y la mujer el vellón de la oveja.
El ave un nido, la araña una tela, el hombre la amistad.
El egoísta necio que sonríe y el necio sombrío y ceñudo serán tenidos por sabios y se tornarán la norma.
Lo que hoy está demostrado, una vez fue imaginado.
La rata, el ratón, el zorro, el conejo, cuidan de las raíces; el león, el tigre, el caballo, el elefante, de los frutos.
La cisterna contiene, la fuente rebosa.
Un pensamiento llena la inmensidad.
Si estás siempre pronto a expresar tu opinión, el vil te evitará.
Todo lo que es creíble, es una imagen de la verdad.
Nunca perdió el águila tanto tiempo como cuando se sometió a la enseñanza del cuervo.
El zorro se provee a si mismo; pero Dios provee al león.
Medita en la mañana. Obra al mediodía. Come al atardecer. Duerme en la noche.
Quien ha soportado que abuses de él, te conoce.
Así como el arado sigue las palabras, Dios recompensa las plegarias.
Los tigres de la cólera son más sabios que los caballos del saber.
Espera veneno del agua estancada.
Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas lo que es más que suficiente.
¡Escucha el reproche de los necios! ¡Es un título real!
Los ojos de fuego, la nariz de aire, la boca de agua, la barba de tierra.
El débil en denuedo es fuerte en astucia.
Nunca pregunta el manzano al haya cómo crecer, ni el león al caballo cómo lograr su presa.
Quien recibe agradecido, fructifica abundante cosecha.
Si otros no hubieran sido necios, nosotros lo seríamos.
El alma rebosante de dulce deleite jamás será profanada.
Cuando ves un águila, ves una porción de genio: ¡Yérguete!
Así como la oruga elije las hojas más bellas para posar sus huevos, así el sacerdote deja caer su maldición
en los gozos más dulces.
Crear una pequeña flor es trabajo de siglos.
La maldición vigoriza; la bendición relaja.
El mejor vino es el más añejo, la mejor agua es la más nueva.
Las plegarias no aran; las alabanzas no cosechan.
Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran.
La cabeza, lo Sublime; el corazón, el Pathos; los órganos genitales, lo Bello; las manos y los pies, la Proporción.
Como el aire al pájaro o el agua al pez, así es el desprecio para el despreciable.
La corneja quisiera que todo fuera negro; el búho, que todo fuese blanco.
Exuberancia es Belleza.
Si el león fuera aconsejado por el zorro, sería astuto.
El Progreso construye caminos rectos, pero los tortuosos caminos sin progreso son los caminos del genio.
Antes asesina a un niño en su cuna que nutras deseos que no realices.
Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.
La verdad nunca puede ser dicha de modo que sea comprendida sin ser creída.
*
Hay niebla, todo se ha detenido
sólo un grillo perezoso y yo
miramos la montaña
Bai lè*百樂
"Poquet a poquet"
"Tot menys apurar-se"
i...
"Pensat i fet".
En mesoamérica se adoraba a Ehécatl, el numen del viento, y otra forma para denominar a Quetzalcóatl que se distingue por su pico de color rojo, y su cuerpo de color azul. Él fue el encargado de la destrucción por terribles huracanes, de la segunda época o era según los mesoamericanos. Esta era fue llamada Ehécatl-Tonatiuh, el Sol del Viento. Como en todos los cuatro grandes cataclismos mesoamericanos, sólo una pareja se salvó al esconderse en una caverna donde se ven la fauces del monstruo de la tierra, Tlaltecutli. Los demás hombres fueron convertidos en monos. Aunque el viento no sólo causaba destrucción, también, se le relaciona con la creación de los seres humanos. Según el Popol Vuh, Gucumatz, Serpiente Quetzal, experimenta con diferentes materiales para crear a los hombres. Primero los hace de barro, pero no consigue darles vida, así que los destruye con un gran diluvio. El segundo intento es hacerlos de madera, y aunque logra que se reproduzcan no está contento, por lo tanto los convierte en monos y los destruye en una lluvia de resina ardiente. Finalmente con la ayuda de los animales, logra descubrir el material perfecto, el maíz, con cuya masa logra crear a los hombres. Inicialmente sólo fueron cuatro: Balam Quitzé: Jaguar Quiché; Balam Acab: Jaguar Noche; Mahucutah: Nada e Iquí Balam: Viento Jaguar.
Según un mito mixteco sobre la creación hallado en el Códice Vindobonensis, la pareja primordial -Señor 8 Lagarto y la Señora 4 perro sahumaron, es decir, les dieron humo aromático para purificarlas, a 13 piedras preciosas mientras que 2 dioses del inframundo hicieron lo mismo con un pedernal, del cual nació el Señor 9 Viento. Él llega a las comunidades mixtecas acompañado de dos poderosos nahuales, un águila y una serpiente de fuego. Consigo trae las aguas del cielo que reparte en ríos, la tierra y los mares.