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Febrero Loco

Poesía/Poetry

Benjamín Prado

Benjamín Prado

Benjamín Prado nació en Madrid en 1961, es poeta, ensayista y, también, escribe novelas. Su obra ha sido traducida a muchos idiomas, sobre todos sus novelas.

Puedes leer sus poesías en Ecuador, una recopilación de 1986 a 2001, editada en Hiperión. ¡Una joya!

 

Algunos de sus poemas de:

 

100 veces mentira

 

El principio es siempre la parte que está más lejos

*

Volver es más triste que perderse.
*

El Paraíso no existe, pero el Paraíso Perdido sí.

*

Todo lo que no es una puerta es un muro.

*

Junto al tesoro

está enterrado el hombre

que va a encontrarlo.

*

Esperanza es la palabra de la que uno se acuerda después

de haberse caído en un agujero.

*

Dentro del miedo no hay donde esconderse.

*

Que algo se haya dicho no significa

que no pueda volver a decirse por primera vez.

 

*

Taparse los oídos no hace desaparecer los tambores.

*

Cada hombre cruza

una calle distinta

frente a mi casa.

*

El dolor nos convierte en nosotros mismos.

*

Correr hacia atrás no nos aleja del final.

Detenerse, tampoco.

*

Inventa tus poemas como si los recordaras.

*

Todo está lejos dentro de ti mismo.

*

A veces, la palabra que lo resume todo es nada.

*

El más allá está a nuestro alrededor.

*

Teresa dijo un día:
- Si necesitas alguien como yo, acuérdate de mí.
*

No es bueno olvidar todo lo que no ha pasado.

*

Escapar no significa ir a alguna parte.

*

A los trece años, a veces te sientes como Robin Hood.

A los treinta, a veces te sientes como los agujeros de la diana.

*

Es una historia extraña:

Nosotros ponemos nuestro corazón y ellos sus bisturíes.

*

Sueño contigo

y no sé quién está

dentro de quién.

*

Quien cava una trinchera, inicia una batalla.

*

Lo opuesto al corazón es el silencio.

*

Amar a alguien es desmenuzarse en alguien.

*

Triste el que nunca cae

porque nunca ha subido a una montaña.

 

Esto son retazos de sus 100 veces mentira, es difícil seleccionar alguna…

 

http://amediavoz.com/prado.htm

 

Esta noche contigo

 

Que se paren los coches,
que se detengan todas las factorías,
que la ciudad se llene de largas noches
y calles frías.

Que se enciendan las velas,
que cierren los teatros y los hoteles,
que se queden dormidos los centinelas
en los cuarteles.

Que se mojen las balas,
que se borren las fotos de las revistas,
que se coman a besos las colegialas
a los artistas.

Que se toque la gente,
que no lleguen los trenes a la frontera,
que sean cariñosas con los clientes
las camareras.

Porque voy a salir esta noche contigo.
Se quedaran sin beatas las catedrales
y seremos dos gatos al abrigo
de los portales.
Que se enfaden las flores,
que vuelvan las cigüeñas al calendario,
que sufran por amores los dictadores
y los notarios.

Que se muera el olvido,
que se escondan las llaves de los juzgados,
que se acuerde Cupido de los maridos
abandonados.

Porque voy a salir esta noche contigo
se quedaran sin coartada los criminales
y serás mi invitada en paraísos
artificiales.

Cuando llegue por fin mi mensaje
a tus manos en la gasolinera
vieja esperaré;
y tomaremos juntos al abordaje
la carretera
que te conté.

Dejaremos colgada
la caprichosa luna sobre los cines
y las estatuas públicas derribadas
en los jardines.

Porque voy a salir esta noche contigo
se quedaran sin medallas los generales
y seremos los gatos más canallas de los portales.

http://www.wikio.es/video/871547

 



 

 

 

Música

Música

 

 Los pájaros sincopean

disimulos divergentes

exaltación, revoloteo y ¡ay!

de plumas sin ser, de forma

casi uno casi dos.

 

Las hojas coinciden nerviosas en roces

verdean en verdura, casi ceros.

 

Las moscas zumban tropiezos

torpes en la tarde, en vuelo

posan infinitos ochos perezosos.

 

Bosques de enjambres, de bandadas,

de bancos, de manadas

se deslizan, arritmian, cambian de dirección.

 

Las manos revolotean, rozan, reposan,

bordean, dibujan, acarician viajeras

abrazos de letras, susurros, fraseos,

música...

 

Anna Nunner

 

Vicent Andrés i Estellés (Burjassot 1924 - València 1993)

Vicent Andrés i Estellés (Burjassot 1924 - València 1993)

 

Postal

     D’ells ahunits surt amor, d’algun acte.
             
Ausiàs March.

Arbres de l’Albereda, aquella font amable
que sona entre les fulles, el carrer de Colom,
el carrer de Russafa, i enllà el carrer de Xàtiva.
Caminàvem els dos aquell dia d’agost.
Tu duies un gesmil, distreta, en una mà.
Duies un vestit blanc que cenyia el teu cos.
No gosava tocar-te. Et mirava, només,
amb un amor tan gran com la Seu de Mallorca,
un amor cast i humil, un amor religiós,
amb unes ganes de plorar d’agraïment
perquè t’havia dit que et volia i m’havies
contestat que em volies. Irromperen de sobte
les trompetes de jazz, el carrer de Russafa
tan divers dels neons en els establiments,
alegre de teatres, de cafès i de vida.
Tu duies un gesmil en una mà;recorde 
com el vares tallar mentre et parlava jo.
En arribar a casa, el duies a la boca.

 

Postal

     De ellos juntos surge amor, de algún acto.
              Ausiàs March.

Árboles de la Alameda, aquella fuente amable

que suena entre las hojas, la calle de Colón,

la calle de Ruzafa, y allá la calle de Játiva.

Caminábamos los dos aquel día de agosto.

Tu llevabas un jazmín, distraída, en una mano.

Llevabas un vestido blanco que ceñía tu cuerpo.

No quería tocarte. Te miraba, nada más,

con un amor tan grande como la catedral de Mallorca,

un amor casto y humilde, un amor religioso,

con ganas de llorar de agradecimiento

porque te había dicho que te quería y me habías

contestado que me querías. Irrumpieron de repente

las trompetas de jazz, la calle de Ruzafa

tan variada en los neones de los establecimientos,

alegre de teatros, de cafés y de vida.

Tu llevabas un jazmín en la mano; recuerdo

como lo cogiste mientras te hablaba yo.

Al llegar a casa, lo llevabas en la boca.

 

http://www.mallorcaweb.com/mag-teatre/estelles/index.html

 

 

Mario Benedetti estamos contigo

Mario Benedetti estamos contigo

 

Mario Benedetti nació un 14 de septiembre de 1920 en el Paso de los Toros en Uruguay. Hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia, fue bautizado con cinco nombres, siguiendo las costumbres italianas: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenn.

 

Síndrome

Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.

 

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1342

 

http://www.angelfire.com/wi/dargh/poemas.html

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=YI3x99tbWSs

 

http://www.youtube.com/watch?v=3Q4myDcshGY&feature=PlayList&p=12ECA77C3FEC8D96&playnext=1&playnext_from=PL&index=12

 

 

 

 

Rio Nevado de Liu Zong Yuan - 江雪 柳宗元

Rio Nevado de Liu Zong Yuan -  江雪  柳宗元

 

Poema del Río Nevado de Liu Zong Yuan 柳宗元 (773-819 d J.C) poeta chino de la Dinastía Tang:

 

Río nevado

Mil montañas sin el revoloteo de un pájaro

infinitos senderos sin rastro humano

en solitaria barca un anciano con capa y sombrero

 pescando solo en el gélido río nevado.

 

Traducción: Lì Hua 丽花

 

*

 

 

 江雪

柳宗元



千山鸟飞绝,

 
万径人踪灭,

 
孤舟蓑笠翁,

 
独钓寒江雪。

 



 

Antonio Machado

Antonio Machado

Antonio Machado

(Sevilla, 26 de julio de 1875 - Collioure, Francia, 22 de febrero de 1939)


El crimen fue en Granada

I

El Crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,

por una calle larga,

salir al campo frío,

aún con estrellas, de la madrugada.

Mataron a Federico

cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos

no osó mirarle la cara.

Todos cerraron los ojos;

rezaron: ¡ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico.

-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.

...Que fue en Granada el crimen

sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...


II

El Poeta y la Muerte

Se le vio caminar solo con Ella,

sin miedo a su guadaña.

Ya el sol en torre y torre; los martillos

en yunque - yunque y yunque de las fraguas.

Hablaba Federico,

requebrando a la muerte. Ella escuchaba.

"Porque ayer en mi verso, compañera,

sonaba el golpe de tus secas palmas,

y diste el hielo a mi cantar, y el filo

a mi tragedia de tu hoz de plata,

te cantaré la carne que no tienes,

los ojos que te faltan,

tus cabellos que el viento sacudía,

los rojos labios donde te besaban...

Hoy como ayer, gitana, muerte mía,

qué bien contigo a solas,

por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"


III


Se le vio caminar..

Labrad, amigos,

de piedra y sueño, en el Alhambra,

un túmulo al poeta,

sobre una fuente donde llore el agua,

y eternamente diga:

el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!


A Federico García Lorca, de Antonio Machado.


 
 
Proverbios y cantares

de Antonio Machado
I
  Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

II
  ¿Para qué llamar caminos
a los surcos del azar?...
Todo el que camina anda,
como Jesús, sobre el mar.
 
  III
  A quien nos justifica nuestra desconfianza
llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
que dio a cascar al diente de la sabiduría.
 
    IV
  Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.
 
     V
  Ni vale nada el fruto
cogido sin sazón...
Ni aunque te elogie un bruto
ha de tener razón.
 
    VI
  De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia,
y la otra no es caridad.

VII
  Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;
conozco grajos mélicos y líricos marranos...
El más truhán se lleva la mano al corazón,
y el bruto más espeso se carga de razón.
 
    VIII
  En preguntar lo que sabes
el tiempo no has de perder...
Y a preguntas sin respuesta,
¿quién te podrá responder?

   IX
  El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,
de ingénita malicia y natural astucia,
formó la inteligencia y acaparó la tierra.
¡Y aun la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!
 
    X
  La envidia de la virtud
hizo a Caín criminal.
¡Gloria a Caín! Hoy el vicio
es lo que se envidia más.
 
    XI
  La mano del piadoso nos quita siempre honor;
mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;
escudo, espada y maza llevar bajo la frente;
porque el valor honrado de todas armas viste:
no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.
Que la piqueta arruine, y el látigo flagele;
la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,
y que el buril burile, y que el cincel cincele,
la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.
 
   XII
  ¡Ojos que a la luz se abrieron
un día para, después,
ciegos tornar a la tierra,
hartos de mirar sin ver!
 
     XIII
  Es el mejor de los buenos
quien sabe que en esta vida
todo es cuestión de medida:
un poco más, algo menos...
 
      XIV
  Virtud es la alegría que alivia el corazón
más grave y desarruga el ceño de Catón.
El bueno es el que guarda, cual venta del camino,
para el sediento, el agua; para el borracho, el vino.
 
        XV
  Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos,
de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos...
Y entre los dos misterios está el enigma grave;
tres arcas cierra una desconocida llave.
La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.
¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?
 
        XVI
  El hombre es por natura la bestia paradójica,
un animal absurdo que necesita lógica.
Creó de nada un mundo y, su obra terminada,
«Ya estoy en el secreto—se dijo—: todo es nada.»
 
           XVII
  El hombre sólo es rico en hipocresía.
En sus diez mil disfraces para engañar confía;
y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón.
 
            XVIII
  ¡Ah, cuando yo era niño
soñaba con los héroes de la Iliada!
Ayax era más fuerte que Diomedes;
Héctor, más fuerte que Ayax,
y Aquiles, el más fuerte; porque era
el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia!
¡Ah, cuando yo era niño
soñaba con los héroes de la Iliada!
 
         XIX
  El casca-nueces-vacías,
Colón de cien vanidades,
vive de supercherías
que vende como verdades.
 
          XX
  ¡Teresa, alma de fuego;
Juan de la Cruz, espíritu de llama;
por aquí hay mucho frío, padres; nuestros
corazoncitos de Jesús se apagan!
 
      XXI
  Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía...
Después soñé que soñaba.
 
         XXII
  Cosas de hombres y mujeres:
los amoríos de ayer
casi los tengo olvidados,
si fueron alguna vez.
 
           XXIII
  No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada.
Yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.
 
          XXIV
  De diez cabezas, nueve
embisten y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por la idea.
 
          XXV
  Las abejas, de las flores
sacan miel, y melodía
del amor, los ruiseñores;
Dante y yo—perdón, señores—
Trocamos—perdón, Lucía—
el amor en Teología.

       XXVI
  Poned sobre los campos
un carbonero, un sabio y un poeta.
Veréis cómo el poeta admira y calla,
el sabio mira y piensa...
Seguramente, el carbonero busca
las moras o las setas.
Llevadlos al teatro
y sólo el carbonero no bosteza.
Quien prefiere lo vivo a lo pintado
es el hombre que piensa, canta o sueña.
El carbonero tiene
llena de fantasías la cabeza.
 
      XXVII
  ¿Dónde está la utilidad
de nuestras utilidades?
Volvamos a la verdad:
vanidad de vanidades.
 
    XXVIII
  Todo hombre tiene dos
batallas que pelear.
En sueños lucha con Dios;
y despierto, con el mar.
 
  XXIX
  Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino:
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
 
  XXX
  «El que espera desespera»,
dice la voz popular.
¡Qué verdad tan verdadera!
  La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.
 
     XXI
  Corazón, ayer sonoro,
¿ya no suena
tu monedilla de oro?
Tu alcancía,
antes que el tiempo la rompa,
¿se irá quedando vacía?
Confiemos
en que no será verdad
nada de lo que sabemos.
 
 XXXII
  ¡Oh fe del meditabundo!
¡Oh fe después del pensar!
Sólo si viene un corazón al mundo
rebosa el vaso humano y se hincha el mar.

   XXXIII
  Soñé a Dios como una fragua
de fuego que ablanda el hierro,
como un forjador de espadas,
como un bruñidor de aceros
que iba firmando en las hojas
de luz: Libertad.—Imperio.
 
     XXXIV
  Yo amo a Jesús que nos dijo:
Cielo y Tierra pasarán.
Cuando Cielo y Tierra pasen,
mi palabra quedará.
¿Cuál fue, Jesús, tu palabra?
¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad?
Todas tus palabras fueron
una palabra: Velad.
Como no sabéis la hora
en que os han de despertar,
os despertarán dormidos
si no veláis; despertad.
 
 XXXV
  Hay dos modos de conciencia:
una es luz, y otra paciencia.
Una estriba en alumbrar
un poquito el hondo mar;
otra, en hacer penitencia
con caña o red, y esperar
el pez, como pescador.
Dime tú: ¿Cuáles mejor?
¿Conciencia de visionario
que mira en el hondo acuario
peces vivos,
fugitivos,
que no se pueden pescar,
o esta maldita faena
de ir arrojando a la arena,
muertos, los peces del mar?
 
    XXXVI
  Fe empirista. Ni somos ni seremos.
Todo nuestro vivir es emprestado.
Nada trajimos; nada llevaremos.
 
  XXXVII
  ¿Dices que nada se crea?
No te importe; con el barro
de la tierra, haz una copa
para que beba tu hermano.
 
     XXXVIII
  ¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros.
Haz tu copa, y no te importe
si no puedes hacer barro.

  XXXIX
  Dicen que el ave divina,
trocada en pobre gallina
por obra de las tijeras
de aquel sabio profesor
—fue Kant un esquilador
de las aves altaneras;
toda su filosofía,
un sport de cetrería—,
dicen que quiere saltar
las tapias del corralón
y volar
otra vez, hacia Platón.
¡Hurra! ¡Sea!
¡Feliz será quien lo vea!
 
XL
  Sí, cada uno y todos sobre la tierra iguales:
el ómnibus que arrastran dos pencos matalones,
por el camino, a tumbos, hacia las estaciones;
el ómnibus completo de viajeros banales,
y en medio un hombre mudo, hipocondríaco, austero,
a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino...
Y allá, cuando se llegue, ¿descenderá un viajero
no más? ¿O habránse todos quedado en el camino?

 XLI
  Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber;
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed.
 
     XLII
  ¿Dices que nada se pierde?
Si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella
beberé, nunca jamás.
 
        XLIII
  Dices que nada se pierde,
y acaso dices verdad;
pero todo lo perdemos,
y todo nos perderá.
 
      XLIV
  Todo pasa y todo queda;
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

     XLV
  Morir... ¿Caer como gota
de mar en el mar inmenso?
¿O ser lo que nunca he sido:
uno, sin sombra y sin sueño,
un solitario que avanza
sin camino y sin espejo?
 
     XLVI
  Anoche soñé que oía
a Dios gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!
 
 XLVII
  Cuatro cosas tiene el hombre
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar.
 
  XLVIII
  Mirando mi calavera
un nuevo Hamlet dirá:
He aquí un lindo fósil de una
careta de carnaval.
 
 XLIX
  Ya noto, al paso que me torno viejo,
que en el inmenso espejo
donde orgulloso me miraba un día,
era el azogue lo que yo ponía.
Al espejo del fondo de mi casa
una mano fatal
va rayando el azogue, y todo pasa
por él como la luz por el cristal.
 
  L
 —Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
—El vacío es más bien en la cabeza.

LI
 Luz del alma, luz divina,
faro, antorcha, estrella, sol...
Un hombre a tientas camina;
lleva a la espalda un farol.
 
 LII
  Discutiendo están dos mozos
si a la fiesta del lugar
irán por la carretera
o a campo traviesa irán.
Discutiendo y disputando
empiezan a pelear.
Ya con las trancas de pino
furiosos golpes se dan;
ya se tiran de las barbas,
que se las quieren pelar.
Ha pasado un carretero,
que va cantando un cantar:
«Romero, para ir a Roma,
lo que importa es caminar;
a Roma por todas partes,
por todas partes se va.»
 LIII
  Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

 

Poema del lago Eden Mills de Lorca

Poema del lago Eden Mills de Lorca

Lorca en el lago Eden Mills

A Eduardo Ugarte

 

Poema doble del lago Eden


                                                      Nuestro ganado pace, el viento espira
                                                                       Garcilaso


Era mi voz antigua
ignorante de los densos jugos amargos.
La adivino lamiendo mis pies
bajo los frágiles helechos mojados.


¡Ay voz antigua de mi amor,
ay voz de mi verdad,
ay voz de mi abierto costado,
cuando todas las rosas manaban de mi lengua
y el césped no conocía la impasible dentadura del caballo!


Estás aquí bebiendo mi sangre,
bebiendo mi humor de niño pesado,
mientras mis ojos se quiebran en el viento
con el aluminio y las voces de los borrachos.


Déjame pasar la puerta
donde Eva come hormigas
y Adán fecunda peces deslumbrados.
Déjame pasar, hombrecillo de los cuernos,
al bosque de los desperezos
y los alegrísimos saltos.


Yo sé el uso más secreto
que tiene un viejo alfiler oxidado
y sé del horror de unos ojos despiertos
sobre la superficie concreta del plato.


Pero no quiero mundo ni sueño, voz divina,
quiero mi libertad, mi amor humano
en el rincón más oscuro de la brisa que nadie quiera.
¡Mi amor humano!


Esos perros marinos se persiguen
y el viento acecha troncos descuidados.
¡Oh voz antigua, quema con tu lengua
esta voz de hojalata y de talco!


Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.


Quiero llorar diciendo mi nombre,
rosa, niño y abeto a la orilla de este lago,
para decir mi verdad de hombre de sangre
matando en mí la burla y la sugestión del vocablo.


No, no, yo no pregunto, yo deseo,

voz mía libertada que me lames las manos.
En el laberinto de biombos es mi desnudo el que recibe
la luna de castigo y el reloj encenizado.


Así hablaba yo.
Así hablaba yo cuando Saturno detuvo los trenes
y la bruma y el Sueño y la Muerte me estaban buscando.
Me estaban buscando
allí donde mugen las vacas que tienen patitas de paje
y allí donde flota mi cuerpo entre los equilibrios contrarios.

 

Cielo vivo

Yo no podré quejarme
si no encontré lo que buscaba.
Cerca de las piedras sin jugo y los insectos vacíos
no veré el duelo del sol con las criaturas en carne viva.
              
Pero me iré al primer paisaje
de choques, líquidos y rumores
que trasmina a niño recién nacido               
y donde toda superficie es evitada,
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.
              
Allí no llega la escarcha de los ojos apagados
ni el mugido del árbol asesinado por la oruga.
Allí todas las formas guardan entrelazadas               
una sola expresión frenética de avance.

No puedes avanzar por los enjambres de corolas               
porque el aire disuelve tus dientes de azúcar,
ni puedes acariciar la fugaz hoja del helecho               
sin sentir el asombro definitivo del marfil.

Allí bajo las raíces y en la médula del aire,               
se comprende la verdad de las cosas equivocadas.
El nadador de níquel que acecha la onda más fina               
y el rebaño de vacas nocturnas con rojas patitas de mujer.

Yo no podré quejarme               
si no encontré lo que buscaba;
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos               
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.
              
Vuelo fresco de siempre sobre lechos vacíos,
sobre grupos de brisas y barcos encallados.
Tropiezo vacilante por la dura eternidad fija               
y amor al fin sin alba. Amor. ¡Amor visible!


Federico García Lorca

Eden Mills, Vermont  (invitado de Phillip Cummings), 24 de agosto de 1929

 

 

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)

 

Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.

«Habrá otro», entre sí decía,
«más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

 

 

LA VIDA ES SUEÑO

SEGISMUNDO
Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son
.